lunes, 3 de noviembre de 2008

13. El libro de los muertos de Harlem

Cuando, en la entrada anterior, comentamos acerca de las fotografías post mortem decíamos que hubo fotógrafos que se especializaron en este tipo de tomas. El afroamericano, con estudio en Harlem, James Van der Zee (1886-1983) fue uno de ellos. Dejó un legado de más de 75.000 imágenes de Harlem cubriendo 6 décadas de historia, y entre ellas un gran número de retratos de difuntos que recordaba haber empezado a realizar ya en la década de 1920.

De todas estas, en 1978 se seleccionaron 28 para su publicación en “The Harlem book of the dead”. Las imágenes retratan a una variedad de miembros recientemente fallecidos entre la comunidad negra de Harlem, incluida una de su propia hija Rachel, muerta con 16 años a causa de una apendicitis. El libro incluye una entrevista de la artista Camille Bishops al fotógrafo, que entonces contaba 91 años, lo que nos da luz tanto acerca de su vida y práctica profesional, como de ciertas convenciones sociales y actitudes de los familiares en la época. El poeta Owen Odson complementa la edición con 20 poemas intercalados entre las páginas.


Los trabajos fotográficos de Van Der Zee se describen no sólo como de alto nivel artístico, sino como de un gran desarrollo técnico. Su experimentación técnica, con retoques de negativos y exposiciones dobles con las que superponía imágenes espirituales y emotivos textos junto al retrato funerario, hizo que su trabajo fuera muy demandado por la naciente clase media negra, quienes valoraban en mucho estas imágenes idealizadas y llenas de atractivo que sin duda ayudaron a sobrellevar mejor el duelo por los seres queridos y perpetuar un más sublimado recuerdo. Tras haber caído en el olvido y la pobreza, se retiró durante unos años hasta que en 1969 el Museo de Arte Metropolitano organizó la exposición "Harlem on my Mind", que hizo redescubrir sus trabajos.



Paul, con sus compañeros de la radio NBC, atropellado en la calle 42. Se puede apreciar la cuidada preparación para la fotografía en el foco que se percibe en la esquina superior izquierda.







Ella era taxista, con su propio vehículo.







Para que pareciera una siesta, la familia quiso que se fotografiara con el periódico.




En algunas ocasiones, coloreaba las flores de los niños.




La criatura falleció en casa, mientras la madre se encontraba hospitalizada. Si no fuera por la fotografía, ella no la hubiera visto por última vez.




El hombre de pie es el padre, frente a su querido hijo de 8-10 años atropellado.





BIBLIOGRAFIA.




Van Der Zee, J. Dodson, O. Billops, C. The Harlem Book of the Dead. Morgan & Morgan. New York, 1978.