lunes, 17 de noviembre de 2008

17. El manicomio de Nueva Belén

El motivo para esta entrada me lo da Juan Campos desde Barcelona. Maestro en mis años de formación grupoanalítica, posteriormente he podido mantener con él un contacto afectuoso en el trato y entusiasta en los proyectos cibernéticos y grupales. Acaba de enviarme una serie de enlaces interneteros relacionados con el desaparecido “Manicomio de Nueva Belén (Manicomi de la Nova Betlem)”, por si pudieran ser de utilidad para psiquifotos.

Me comenta con cierta nostalgia que hace unos años lo tenía a la vista, frente a su casa. Ahora, desde la ventana de su despacho, por encima de su acalorado ordenador, vislumbra el flamante CosmoCaixa-Museu de la Ciència que ha venido a reemplazar al histórico edificio. La nueva construcción al parecer cuenta con un práctico restaurante donde, junto a Hanne, aprovechan para relajarse de vez en cuando. Menos da una piedra, si queremos consolarnos.



El manicomio de Nueva Belén fue fundado en 1857 en el barrio de Gràcia, para ser trasladado en 1867 a Sant Gervasi, tras la compra de una parte de las acciones de propiedad por el médico y escritor Joan Giné i Partagás (Barcelona, 1836-1903).

Anuncio en la Ilustración Española y Americana, de 30 de junio de 1874.

Giné i Partagás, interesado por la psiquiatría organicista, posibilitó una de las primeras escuelas psiquiátricas de España. Organizador del primer Congreso español de psiquiatría (Certamen Frenopático Español) en 1883. Dos años antes había fundado la Revista Frenopática Barcelonesa y en 1876 publicó el primer texto de psiquiatría española (Tratado de Freno-patología). Junto a la dirección del manicomio, desarrollo otras labores docentes (llegó a ser rector de la Universidad de Barcelona) y asistenciales en diversos ámbitos (higiene, dermatología, cirugía) y escribió diversos ensayos periodísticos y novelas. El Colegio de Médicos de Barcelona celebró con diversos actos a lo largo de 2003, habiéndonos quedado de entonces una estupenda página web dedicada a su figura.



Son muchos y variados los meritos del Dr. Giné, y me consta que algunos de los lectores (y lectoras) del blog los han investigado y escrito en extenso sobre ellos, ante lo que difícilmente podría yo añadir algo más. En lo que a psiquifotos respecta podemos destacar que Joan Giné es considerado como uno de los introductores de la fotografía médica en España. Para ello aprovechó la colaboración de sus primos, fotógrafos conocidos de su época, con estudio en la Plaza San Jaume. Muy interesado en la potencialidad didactica de las imágenes empezó publicando dibujos de diversas patologías quirúrgicas en “La independencia Médica”, para solicitar en 1874 autorización para fotografiar algunos enfermos. En 1875 se publicó una Colección Fotográfica de la Clínica Quirúrgica de la Facultad de Medicina que se vendía en diferentes lugares. Finalmente la oposición del hospital, que al parecer siempre había contemplado con cierta aprensión lo de andar dibujando y fotografiando pacientes, termina definitivamente con el proyecto. Aún así, algunas de esas fotos son aprovechadas en 1880 en su Tratado clínico iconográfico de dermatología quirúrgica.

En el campo de la frenología, fue editor de la Revista Frenopática Barcelonesa Eco científico del manicomio Nueva-Belén, publicada entre 1881 y 1886. Precisamente su V y último Volumen lleva el subtítulo en su página principal de "Ilustrada con veinte retratos fototípicos". Son 20 retratos de otros tantos pacientes que acompañan a la descripción que realiza Antonio Rodríguez y Rodríguez de sus "Historias clínicas frenopáticas recogidas en el manicomio Nueva-Belén". Aún reconociendo mis escasísimos conocimientos tipográficos, por los que entiendo que la fototipia hace referencia a la reproducción de clisés fotográficos, es evidente que los retratos así calificados son realmente dibujos. No aclarándose en el texto la autoría de las imágenes, bien pudiera tratarse de copias de las fotografías originales (como por ejemplo vimos que había hecho en 1858 Conolly con las fotos de Hugh Diamond para abaratar costes), aunque esto resulta únicamente una conjetura en este momento.

M…, soltero, de 38 años… estudios de farmacia. Al poco tiempo se inició su enfermedad mental… El orgullo domina hoy toda la escena patológica de este alienado; en todos sus actos está marcado el sello de su delirio. Creyéndose Grande de España y descendiente en línea directa del rey D. Pelayo su secuestración en el Manicomio obedece a fines políticos; no hay más que verle para comprender enseguida las ideas que en él predominan (p. 41-42).

P… es una señora de unos 60 años, robusta y bien conservada… El acceso maniaco se inicia en la primavera, al sentirse las primeras calores, y adquiere su máximun (sic) de intensidad durante la canícula, cediendo después poco a poco, hasta llegar al otoño, empezando entonces el periodo de depresión ó melancólico (en la figura) (p. 53-54).

D…, de 70 años, con antecedentes hereditarios. Ingresó… a principios de 1879… habiéndose iniciado la dolencia por delirio, agitación, alucinaciones, impulsos, exageración de los sentimientos religiosos y desórdenes de las facultades afectivas; desaparecieron los síntomas al poco tiempo, aparentando una verdadera curación, pero repitió el acceso maniaco… (en la figura). Falleció en febrero de 1885 en unas pocas horas por congestión cerebral. (p. 54-55).

I. Joven de 20 años… Desde la edad de 13 años data su enfermedad… A los dos años se notaron las primeras alteraciones mentales… Más tarde sobrevino el delirio, que adquirió á intervalos el carácter de furioso, observándose entonces la relación inversa que existe casi siempre entre la intensidad del delirio y la frecuencia de los ataques convulsivos (p. 62-63).

P. es un hombre de unos 40 años… Hoy forma en el grupo de los clinequesas; á pesar de haber perdido por completo las facultades intelectuales, continúan la agitación y los impulsos… profiere constantemente gritos… Para evitar los impulsos agresivos está la mayor parte del día sujeto a beneficio de un ingenioso aparato que usamos en Nueva-Belén y al que damos la preferencia, en ciertos casos, sobre la camisa de fuerza; consiste, como se puede apreciar por el grabado, en un fuerte cinturón de cuero que se que se sujeta por detrás á beneficio de una hebilla y que en las partes antero-laterales tiene dos abrazaderas también de cuero; las manos del enfermo se introducen en una especie de guantes sin dedos, acolchados en la parte de la muñeca, sitio por donde se sujetan al cinturón por medio de las abrazaderas mencionadas, quedando de este modo el alienado sin poder hacer uso de los miembros superiores y sin que el pecho se encuentre oprimido, como ocurre frecuentemente con la camisa de fuerza (p. 69-70).

P.M. procede de un pueblo importante de la provincia de Murcia, es casado, con hijos… tiene 34 años… a consecuencia de fuertes disgustos de familia, hace un mes que está enfermo de la mente… fuerte delirio incoherente y con accesos agresivos,… numerosas alucinaciones de la vista y del oído, y no reconocía ni á su familia ni á sus amigos; tenía un insomnio pertinaz… Todo hace creer que la afección á pasado al estado crónico y que camina rápidamente a la demencia… En vista de esto, se le aplica sin pérdida de tiempo una moxa en la región de la nuca. Pasan algunas semanas; la moxa supura abundantemente, y sin embargo los síntomas no ceden (en la figura). Se desespera de obtener una curación; se insiste sin embargo en el tratamiento; la moxa se ha cerrado y se le aplica otra en el mismo sitio que se excita vivamente una vez desprendida la escara… á los seis meses se le da el alta y marcha á su tierra al lado de su familia (p. 77-81). Nótese que moxa es una mecha de algodón o estopa, quemada sobre la piel con fines terapéuticos. Su objeto es producir una escara que sirva de derivativo, es decir derive artificialmente la sangre, humor o proceso patógeno de un punto a otro.

Nueva Belén fue referente obligado durante décadas a la hora de contemplar la asistencia e investigación psiquiátrica barcelonesa y catalana de la segunda mitad del XIX. La finca, de unas 5 Ha. con una importante superficie abierta (jardín, huertas, viñas y bosque), albergaba un edificio hospitalario con un cuerpo central administrativo y dos alas, una a la derecha para hombres y la izquierda para mujeres.





Desafortunadamente en 1998 el complejo fue derribado para permitir la expansión del CosmoCaixa Museu. Seguramente un bien cultural de importancia, pero a costa de la pérdida de patrimonio arquitectónico de insustituible valor histórico.

Imagen del solar que ocupó el manicomio justo antes del inicio de la ampliación del Museo. Tomada de la red Iberoamericana de protección del patrimonio cultural.



Ha querido la casualidad que el mismo día que recibo el mensaje de Juan, el cartero me acercara a casa un pequeño libro que había encargado días atrás. La obrita, con profusión de imágenes y fotografías de época, está dedicada a la memoria de los grandes manicomios victorianos. Breve y escueto, no puede considerarse sin duda un trabajo de rigor académico, y sin embargo me parece tiene un gran atractivo en su simplicidad. No está escrito por un psiquiatra nostálgico ni por un polvoriento historiador, sino por una jardinera formada en los magníficos jardines de Kew en Londres, y posteriormente realizó su tesis sobre el entorno paisajístico de los manicomios del S. XIX. Lo aprovecho para citar de sus páginas: “Visitar un manicomio no es una idea agradable para la mayoría de las personas. Pueden despertarse diferentes emociones: repugnancia , por las historias de gente encerrada sin motivo y maltratada; inquietud, o temor a lo desconocido, secundaria a que estas aisladas instituciones fueron tan efectivas restringiendo visitantes. Aunque los asilos mentales victorianos tuvieron tan siniestra reputación y sus defectos, fueron construidos como instalaciones benevolas y compasivas para personas vulnerables… Tras un siglo o más de servicios, casi todos ellos se han cerrado y sus terrenos y edificios se han vendido; la mayoría se han perdido o cambiado de forma irreconocible. Poca gente más allá de las comunidades locales alrededor del manicomio se dieron cuenta o preocuparon por la pérdida de tan rico patrimonio de nuestra herencia social, médica, arquitectónica y paisajística".

Estoy seguro que Juan no añora el confinamiento manicomial que el edificio rememoraría, sino como tantos otros respeta un patrimonio que nos permite no olvidar nuestras raíces, humanas y profesionales. Como otros grandes edificios industriales y asistenciales, son muchos los manicomios que se van entregando a la piqueta. Es cierto que la fotografía, como señalábamos en el caso de los humanos, permite conservar para el futuro su apariencia exterior. Pero no menos cierto es que, esta vez a diferencia de las personas (a menos que las momifiquemos), los edificios bien restaurados pueden sobrevivir durante siglos como testigos vivos de las grandezas y miserias de la humanidad. Existen múltiples grupos empeñados en la conservación del patrimonio arquitectónico, así como se han publicado diferentes obras que recogen específicamente la arquitectura de los grandes asilos para alienados. En alguna próxima entrada tendremos que referirnos a ello.


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Poco tiempo después de la publicación de esta entrada, desafortunadamente Juan nos dejaba. Pervivirán en mi algunas de sus enseñanzas. Sirvan estas líneas como reconocimiento a su entusiasmo y convencimiento en un mundo mejor. Y para quién quiera conocer algo más de su persona, algunos de sus más cercanos colaboradores han montado esta página en su memoria.
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BIBLIOGRAFIA

Manicomio Nueva Belén (anuncio). La Ilustración Española y Americana. Madrid, 30 junio 1874: 16.


Rodríguez y Rodríguez, A. Historias clínicas frenopáticas recogidas en el manicomio Nueva-Belén. Revista frenopática barcelonesa. año V. 1885. Tipografía "La Academia" de Evaristo Ullastres. Barcelona, 1886. pp. 37-90.


Rutherford, S. The Victorian Asylum. Shire Publications. Oxford, 2008.

1 comentario:

Juan Campos Avillar dijo...

Gracias Oscar, Yo nací a los pies de la Sagrada Familia, un dia de San Jorge. Me Bautizaron en la Catedral a instancia de mi yaya Conina. la santa de mi bisabuela no fuera que un dia me diera por ir de cura y por no estar bautizado allí no me pudieran hacer obispo!
Pero me crie desde los cinco años junto al Manicomio de de Nueva Belén? será de ahí de donde me viene la vocacion de psiqioatra, de médico de almas?
Gracias, lo que queda del Nueva Belen despues de deruirlo, es lo que veo cada día por encima de la pantalla de mi ordenador...el Museo de la Ciencia! Quizas te hago de el un reportaje.
Besos...Juan