jueves, 7 de mayo de 2009

64. Erase una vez un loco a la tierra atado...

Entre hoy (jueves 7 de mayo) y mañana se desarrollan en Bilbao las XI Jornadas de Rehabilitación Psicosocial y Atención a la Enfermedad Mental Grave. Psiquifotos ya anunció su participación en la celebración del 40º aniversario del Hospital de Zamudio con la proyección continua de una serie de imágenes. Además, el azar ha querido que, ante la imprevista imposibilidad para participar uno de los ponentes programados, me invitaran a presentar algo relacionado con el tema que él tenía presupuestado: “Derechos humanos y Enfermedad Mental”.

Las entradas 48 y 51 están dedicadas precisamente a este tema y en ellas vimos como, con ocasión del Día Internacional de los Derechos Humanos, la OMS tributó una atención especial a la Salud Mental en 2005. Dentro de las acciones propuestas en ese marco realizó una muestra fotográfica que, bajo el título “ciudadanos marginados”, testificaba sobre las duras condiciones que deben soportar los enfermos mentales en muchos lugares del mundo. La idea para la entrada de hoy no me la dan esas imágenes, sino lo que la propia OMS dejaba escrito ese año en su página web como “soluciones adoptadas por los países para promover los derechos de las personas con trastornos mentales”. Allí leemos:

Las leyes sobre salud mental pueden ser fundamentales para prevenir las violaciones y la discriminación de las personas con trastornos mentales. Dichas leyes pueden promover los derechos humanos y favorecer la autonomía y la libertad de esas personas. También pueden favorecer el acceso a servicios de salud mental de calidad y contribuir a que los enfermos se integren en la comunidad.

Con la asistencia de la OMS, el Gobierno de Ghana ha redactado una nueva legislación sobre salud mental. La anterior se centraba en la atención en instituciones especializadas, que puede entrañar malos tratos para las personas con trastornos mentales. La nueva legislación está orientada a la atención comunitaria, ambulatoria y hospitalaria, y propugna el ingreso voluntario de los enfermos en los centros y su consentimiento informado para recibir los tratamientos. La nueva legislación de Ghana tiene por objeto combatir la discriminación y la estigmatización y contribuir a proteger los derechos humanos de las personas con trastornos mentales.


Me llamó la atención que Ghana, aun gozando de una mínima estabilidad política pero no significándose ciertamente por los recursos sanitarios ni sociales disponibles para la población, fuera citado como ejemplo a imitar por la OMS. La curiosidad hizo que me interesara por esa “nueva legislación”, sólo para descubrir que a pesar de lo publicado y los buenos deseos de los técnicos de la Organización que allí se desplazaron para ayudar en su redacción, todavía no ha sido aprobada, siguiendo todo como antes estaba.

Ghana tiene una población de aproximadamente 23 millones de habitantes. Sus necesidades psiquiátricas son atendidas básicamente por 3 hospitales psiquiátricos que asilan una población de 1100 pacientes en Accra, la capital (con sólo 500 camas, los 600 restantes han de dormir en el suelo si no tienen la suerte suficiente como para que sus familiares les compren una esterilla). Además hay otras 300 plazas en Ankaful y 500 en Pantang. Los 3 hospitales al sur, sosteniéndose con poco más de medio dólar/día/paciente y dejando la mayor parte del país sin cobertura. Un reciente informe señala que se contaba con 14 especialistas en psiquiatría, de los cuales 11 estaban retirados, pudiendo presupuestarse al menos la necesidad de 70 por todo el país. Hay unas 600 enfermeras psiquiátricas de las 2600, como mínimo, necesarias. Los psicólogos son unos 20.



Algunas imágenes de la situación de los enfermos en el interior del hospital pueden verse en la página de la fotógrafa canadiense Kristy Boyce (en Galleries > Accra Psychiatric Hospital).



¿Qué pasa entonces con la gran mayoría de enfermos mentales que no tienen acceso al tratamiento psiquiátrico, tal y como lo entendemos desde los modelos occidentales? Para contextualizar la respuesta, antes debemos explicar que, socialmente, la enfermedad mental tiene importantes connotaciones negativas y un gran estigma asociado, tanto para el paciente como para su familia que en muchas ocasiones prefiere deshacerse de él. Por otra parte, las explicaciones etiológicas de la enfermedad, con mayor frecuencia e intensidad que otras enfermedades, tienen mucho que ver con causas sobrenaturales y mágicas, generalmente asociadas con el demonio. No es difícil entender entonces que la población (69% cristianos, 16% musulmanes y 15% religiones animistas que matizan profundamente a las religiones predominantes) busque remedios de tipo religioso/espiritual más que médicos.

Por este motivo, a lo largo y ancho del país abundan las llamadas “colonias de oración” o “colonias espirituales”, que ofrecen a través de rezos y prácticas místicas la recuperación. Añaden además unos precios mucho más ajustados que la medicina occidental, permitiendo asimismo el alejamiento del paciente de su núcleo socio-familiar.

Seguramente que muchas de estas colonias ofrecen un trato digno y adecuado al entorno cultural y social de los enfermos mentales que son allí conducidos por sus familias. Pero en otros muchos casos, el llevar la etiqueta de “tradicional” o “culturalmente adaptado” no es suficiente garantía para que en esos lugares los enfermos mentales sean merecedores de sus derechos como personas (algo que tampoco creamos está garantizado desde la psiquiatría). El mes pasado, Commonwealth Human Rights Initiative ha hecho público un informe, donde denuncia los frecuentes abusos y maltratos a que son sometidos los enfermos en estos campos.



Muchos son encadenados, golpeados con varas, obligados a beber extrañas pócimas, ayunar durante días o comer arena “sagrada” (que se cobra), todo ello como forma de exorcizar a los espíritus malignos que se supone dominan al enfermo. Con una alimentación menos que suficiente, obligados a dormir al raso, expuestos a las inclemencias y ataques de los insectos, fácilmente enferman de malnutrición o malaria, lo que conlleva una alta tasa de mortalidad. Curiosamente los abusos y malos tratos corporales son entendidos por los enfermos y sus familias como parte del proceso de curación, lo que junto al sometimiento y poca conciencia existente de los derechos que les asisten, hacen prácticamente inexistentes las denuncias.

Dicen que una imagen vale más que mil palabras. En esta ocasión, y de forma excepcional para psiquifotos, no será una imagen lo que traeremos aquí como ejemplo, sino toda una serie de ellas, ya que se trata de un documental. Me lo hizo llegar hace poco Ana, la anónima amiga de la adolescente de mirada triste, por si podía servir de algo. Me decía que esas imágenes no eran propiedad de nadie más que de los que allí se veían grabados.

Tomadas en algún lugar de Ghana en 2005, son poco más de 4 minutos de imágenes inéditas que hablan por sí solas. ¡Una primicia para los seguidores de Psiquifotos!



Los propios investigadores de CHRI que han denunciado la situación son conscientes de que en estos momentos es imposible prescindir de los “campos de oración”, pero sí reclaman para ellos una mínima regulación que impida los abusos, así como el reconocimiento de que las causas de la enfermedad son más de tipo mental que espiritual.

Um empeño secundado por la asociación MindFreedom Ghana, empeñada igualmente en disminuir el estigma asociado a la enfermedad, para lo que incluso salen a la calle en el día del "Orgullo Loco", habiendo llamado por ello la atención incluso del New York Times.

"Mad Day" 2006. Foto © MindFreedom Ghana.


"Mad Day" 2007. Fotos © MindFreedom Ghana.


Y ya que en esta ocasión hemos incluido la novedad del video entre las “Imágenes de la Psiquiatría”, aquí aprovecho otro documental realizado en 2007 por la anterior asociación con el patrocinio de la OMS.

Está dividido en 2 trozos, de 6 y 5 minutos respectivamente.






El pasado año el Dr. Akwasi Osei, Psiquiatra Jefe del Servicio de Salud ghanés, resumía el punto de partida y situación asistencial actual en su país, a la vez que reclamaba la promulgación de la paralizada ley de Salud Mental aireada por la OMS desde 2005. Ojalá esta entrada en el blog sirviera para animar a quien le corresponda hacerlo.


BIBLIOGRAFIA.




Amoah, G. Stigmatisation a big challenge – CHRI . 30 abril 2009. Accesible aquí.




Daily Graphic (Ghana). Mental patients suffer violations in prayer camps. 1 mayo 2009. Accesible aquí.

The Chronicle. Mental illness, prayer camps and society…a factor of human rights abuse. 28 agosto 2008. Accesible aquí.

Osei, A. Pass The Mental Health Bill Now. Daily Graphic, 1 agosto 2008. Accesible aquí.



Porisky, A. Mental health-care crisis in Ghana. 1 octubre 2008. Accesible aquí.