jueves, 25 de junio de 2009

78. Una experiencia de primera mano (I).

Hace un tiempo escribí una entrada acerca de una experiencia bien interesante de utilización de la fotografía como técnica creativa ocupacional (e incluso “empresarial”) por parte de un colectivo de personas aquejadas de una enfermedad mental. El azar quiso que en unas Jornadas de Rehabilitación en Psiquiatría me encontrara con uno de los impulsores en los inicios del proyecto, Salva Prefasi, a quien no me pude resistir a pedirle un relato de la experiencia.

Salva no es un “psiqui-algo”, sino un ingeniero técnico en telecomunicaciones, sonido e imagen, licenciado en comunicación audivisual y diseñador interesado en estos aspectos. En la actualidad prepara su tesis doctoral sobre temas relacionados con la adaptabilidad y utilización de entornos multimedia interactivos para personas con problemas mentales.

Ni corto ni perezoso, se ha animado entusiasmado a enviarme un texto sintetizando su experiencia, junto a un puñado de imágenes tomadas por él mismo para el trabajo final de un Módulo Superior en Fotografía Artística y Diseño. La foto que encabeza esta entrada es Salva retratado por una mujer aquejada de una enfermedad mental de las que participó en la experiencia que pasa ahora a relatar, y forma parte también de ese trabajo titulado "El azar de la Locura".




I tú què mires? Otra forma de mirar y de ver las cosas... (1ª parte)
por Salva Prefasi


Parecía mentira que a esas alturas todavía me pusiera nervioso el día de la inauguración de una exposición. Y aunque yo no era el autor material de las imágenes que elegantemente colgaban de las paredes de la sala de la Casa de Cultura de Gandia (Valencia), me sentía responsable del resultado y de sus posibles consecuencias. ¿Asistiría mucha gente? Yo lo había anunciado a los cuatro vientos. ¿Venderíamos alguna foto? Necesitábamos dinero para financiar futuras actividades con el grupo…. ¿Apreciaría el público la calidad de nuestro trabajo? Podría parecer mentira que esas instantáneas las hubieran tomado un grupo de personas etiquetadas con una enfermedad mental severa y crónica.


Pero antes de continuar, mejor empezar por el principio. Y el principio no es otro que contestar a la simple pregunta: ¿cómo he llegado a formar parte de todo esto?

En junio del 2001, durante el último año de mis estudios de fotografía , me planteé realizar el proyecto final de módulo sobre un tema social. La fotografía de calle, la gente, las escenas cotidianas son el tipo de imágenes que me gusta hacer. Después de darle muchas vueltas, pensé en la posibilidad de intentar hacer fotografías en la cárcel de Picassent, Valencia. El amigo de un amigo había dado clases de dibujo y pintura para los presos, y pensé que yo podía organizar un taller de fotografía para impartirlo allí. Después de verano, me puse en contacto con Jorge López, y después de hablar con él, me di cuenta de la dificultad de introducir el material en la cárcel (cámaras, carretes, proyector, etc.) y el tiempo que probablemente requeriría todo el papeleo burocrático. Tiempo del que no disponía.

Pero la reunión con Jorge no fue del todo estéril, ya que me comentó que conocía a una terapeuta que trabajaba con pacientes con una enfermedad mental mediante la realización de talleres, para su mejor integración en la sociedad y para evitar síntomas propios de la dolencia como el abandono personal, el aislamiento o la desmoralización.


Fotografía galardonada con el Primer Premio (ex aequo) del concurso "Psiquifoto '09" por votación popular.

A principios de octubre, me puse en contacto con Ana Hernández, la terapeuta de un Centro de Salud de Valencia, y quedamos para comentarle mi proyecto: impartir un curso de fotografía a los pacientes, mientras yo realizaba mi trabajo con ellos.

Ana me explicó el tipo de pacientes, el porqué y para qué asistían al taller. Me recomendó varios libros que me ayudaron a conocer más una enfermedad que, desgraciadamente, aún sigue siendo un estigma, tanto para los pacientes, como para sus familias.


El primer día que fui al centro, estaba nervioso. Cuando entré en la sala donde estaban realizando trabajos artísticos (Arteterapia), lo hice como uno más. Las primeras sesiones fueron duras, porque apenas me hablaban, era un grupo muy introvertido con la gente de fuera, ya que con Ana mantenían interesantes conversaciones sobre cómo habían cogido el bus, o si tenían que comprar esto o lo otro, pero poco a poco, y a medida que me iba haciendo más familiar, la barrera de temor se fue rompiendo, hasta que me invitaron a formar parte de su grupo. Durante tres meses asistí una mañana a la semana al taller para estar con ellos y realizar las mismas tareas que hacían, desde pintar a hacer botes para lápices con papel o jugar con el barro, todo ello como una motivación para alentar a los pacientes a cuidarse, prepararse el desayuno, coger un autobús y evitar el aislamiento social.



Después de Navidad, ya se me presentó como el profesor de fotografía que iba a impartir un taller a todas aquellas personas que estuvieran interesadas en participar. Fueron 4 ó 5 alumnos habituales y alguno que aparecía de forma esporádica. Pero a medida que el taller avanzaba el grupo iba afianzándose.


El curso de fotografía duró aproximadamente cinco meses. Al principio, las sesiones las dividí en una parte teórica y en una parte práctica. Pero a medida que se acercaba el final del taller, las sesiones se hicieron totalmente prácticas. La finalidad del curso fue montar una exposición en el hall del Centro de Atención Primaria de Salud. Posteriormente, y debido al éxito obtenido la exposición se repitió en el Hall del Colegio Mayor Rector Peset de Valencia.


La inauguración, se realizó a mitad del mes de junio del 2002. Ana invitó a terapeutas y pacientes de otras áreas de la Comunidad Valenciana. Fue ahí donde conocí a Pau López y a Teresa Girau, terapeutas y responsables del Taller de Creatividad y Rehabilitación del Servicio de Salud Mental del Departamento de Salud nº 12 del Hospital Francisco de Borja de Gandia. Estuvimos hablando un rato y quedamos en ponernos en contacto después del verano.




BIBLIOGRAFIA.


Salva Prefasi-Gomar, Teresa Magal-Royo, Francisco Garde Calvo. Uso de la creatividad en las terapias psicosociales. Estudio y valoración de resultados de la utilización de la fotografía para pacientes con trastorno grave y crónico. Rehabilitación Psicosocial 2010; 7(1 y 2): 39-44. Accesible aquí.


4 comentarios:

Anónimo dijo...

Que información tan interesante! Yo en estos momentos me encuentro en la misma situación,en ello consiste mi proyecto final de carrera.Agradecería muchísimo concoer el título de los libros que mecionas.Me encataría ver la exposición.
Gracias!

oscarmar dijo...

A la espera de lo que el mismo Salva pueda comentar, puedes echar un vistazo a:

http://psiquifotos.blogspot.com/2008/12/29-una-buena-idea-para-regalar-en-estas.html

Y recuerda que cuando tengas algo más elaborado del proyecto, siempre podrás compartirlo desde "psiquifotos".

Anónimo dijo...

Dislculpe el atrevimiento,pero lo cierto es que llevo un par de días considerandolo y finalmente he decidido consultarle.Hace unos días realicé un comentario con respecto a mi proyecto fotográfico de fin de carrera.Sería de gran ayuda para mí conocer su parecer en cuanto a los valores prioritarios que debería reflejar una obra fotográfica sobre la enfermedad mental.La idea inicial es utilizar la poesía visual para hacer reflexionar al espectador acerca de la enfermedad mental.
Si lo considera oportuno,agradecería encarecidamente conocer su dirección de correo electrónico para (muy de vez en cuando,palabra)solicitarle ayuda para realizar un producto útil para dar muerte a la estigmatización social.

Gracias y perdón por el testamento..

oscarmar dijo...

Gracias por la confianza.

Desafortunadamente, además de no considerarme un experto en comunicación visual, tampoco creo que exista un valor "prioritario" a reflejar en una foto. Dependerá lógicamente del objetivo: denuncia, testimonio, documentación, terapia, ocupación... (los epígrafes del índice que clasifica las entradas del blog).

La idea de utilizar la poesía visual para hacer reflexionar al espectador acerca de la enfermedad mental me parece un punto de partida espléndido y me gustaría mucho ver los resultados, incluyendo la posibilidad de dedicar una entrada con esas imágenes en el blog.

Hay una opción para contactar directamente al final de cada entrada.

Ánimo con el proyecto.