jueves, 3 de febrero de 2011

173. Espejo del mundo.


Hemos tenido suerte con el último fichaje “psiquifotero”. Me parece que no han sido pocos los visitantes del blog a quienes les ha interesado la última entrada, no solo por las interesantes fotografías de Edinger, sino por el sentido comentario acompañante de Irantzu González Llona.

Aprovechando que estábamos hablando de Juquery, asilo psiquiátrico cercano a Sao Paulo en Brasil, y antes de que la nueva colaboradora nos acompañe a otros lejanos escenarios, le he pedido glosar un pequeño libro dedicado a la historia del asilo desde finales del XIX a la tercera década del pasado siglo.

La obra, escrita en portugués en este caso desde una perspectiva historicista, se ilustra, ¡cómo no!, con varias fotografías que complementan el sólido proceso de investigación realizado. En sus páginas, la autora no se conforma con presentarnos el resultado de su trabajo, sino que lo acompaña de una postura crítica frente a las duras condiciones, denunciadas una y otra vez durante décadas, en las que se encontraban los pacientes, tanto en el periodo investigado, como en el momento en que se escribió el libro.

Pero dejemos a Irantzu continuar.

Maria Clementina Pereira Cunha se doctoró en Historia Social en la Universidad de São Paulo justo en el año en el que editaba el libro “O espelho do mundo” (El espejo del mundo, 1986).

Pienso que, en este caso, no hay mejor opción que dejar que las palabras de la autora hablen del trabajo:

El objetivo del libro es el de identificar a los habitantes del espejo, conocer sus historias de vida, las circunstancias y el significado de su internamiento.








"Los locos de Juquery, gracias a este libro, dejan de ser una categoría patológica y muestran sus rostros. Son obreros, muchos inmigrantes, sus hijos…


… y también muchos locos de raza negra, en esa época doblemente repudiados”.




Todos ellos forman un grupo de personas la necesidad de ser normalizados.”





En un libro en clave de denuncia clara y radical a ciertas actitudes que han formado parte de la psiquiatría de años atrás, la autora habla sin tapujos de su opinión, en esos años (1986) revolucionaria, sobre el trato recibido por los pacientes en algunos hospitales, y de lo que podría considerarse un inicio de la psiquiatría comunitaria, que se daba en otros hospitales y trataba de convertir las vidas de los enfermos en oportunidades y rehabilitación.

Podemos leer profundas reflexiones acerca de todo esto:

Habitación del diablo, casa infernal, destierro. Lugar de prisión, bastilla, lugar de locos. Establecimiento de venganza, espejo del mundo. Entre las muchas expresiones creadas por los internos del hospital de Juquery para designar su local de internamiento, esta última llama especialmente la atención.”













Espejo del mundo: al otro lado, ¿qué misterios nos aguardan? Visitar un hospicio es como revivir la aventura de Alicia en el país de los espejos. Allí, donde intercambian regalos en los “no-cumpleaños”, encontramos el lugar de lo contrario, de aquello que es simétricamente opuesto, imagen invertida que confirma y a la vez reta a su modelo.”




De la misma forma que muchas reflexiones sobre la locura, el cuento de Alicia aborda también la esfera de la libertad, que, a pesar de todo, siempre va unida al freno de la Razón.”










Entre las páginas del libro, la autora va explicando su postura. Habla de la libertad, la institucionalización, la falta de medios, cuidados, e incluso de la ausencia de patología mental al internamiento en algunos casos… y entre todas las ideas que expone, encontramos las fotografías que compartimos hoy.







El cuento de Alicia. Muchos enfermos se encuentran sumergidos en el País de las Maravillas, unos por su patología y otros además por las circunstancias que les han rodeado. Espero que el papel del conejo blanco no sea el nuestro, que no corramos por delante mirando el reloj mientras nos intentan alcanzar para preguntar, para hablar. Espero que seamos más bien como aquellos que, al menos por un momento, se dejen ver en ese mundo para ayudar a Alicia a seguir buscando, para guiarla o ayudarle a abrir los ojos.

-No creo que te reconozca ya más, ni aunque nos volvieramos a ver - replicó Humpty Dumpty con tono malhumorado, concediéndole un dedo para que se lo estrechara de despedida. -Eres tan exactamente igual a todos los demás...

-Por lo general, se distingue una por la cara --señaló Alicia pensativa.

-De eso es precisamente de lo que me quejo - rezongó Humpty Dumpty - Tu cara es idéntica a la de los demás..., ahí, un par de ojos... (señalando su lugar en el aire con el pulgar), la nariz, en el medio, la boca debajo. Siempre igual. En cambio, si tuvieras los dos ojos del mismo lado de la cara, por ejemplo..., o la boca en la frente..., eso sí que sería diferente.

-Eso no quedaría bien - objetó Alicia. Pero Humpty Dumpty sólo cerró los ojos y respondió:

- Pruébalo antes de juzgar.


I.G.Ll.









BIBLIOGRAFIA.



Pereira Cunha, Maria Clementina. O espelho do mondo. Juquery, a história de um asilo. Estudos Brasileiros Vol. 96. Paz e Terra. Rio de Janeiro, 1986.











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