jueves, 17 de marzo de 2011

179. Imágenes híbridas.


El otro día recibí uno de esos infinitos mensajes que se propagan a través de Internet con los más variados contenidos humorísticos, curiosos, bonitos, insustanciales e incluso falsos y tendenciosos. Al principio apenas me fijé en él, no me di cuenta que, bajo su inocente contenido, podía indagar sobre un interesante material candidato a catalogarse en alguno de los apartados psiquifoteros. Una segunda mirada, como se propone en el mismo juego visual del mensaje, me dio entonces la pista para la presente entrada.

El mensaje, titulado “increíble ilusión óptica”, incluye un par de fotografías de sendas caras, de aspecto difuminado, y asegura que esta era “definitivamente la mejor ilusión que se ha hecho en todos los tiempos”. Sea o no sea la mejor ilusión óptica que hayamos visto nunca, esta consiste en que dependiendo de la distancia a la que las contemplemos, las caras cambian de estado de ánimo y sexo tal y como lo percibimos. Así me animaba el mensaje: Si Ud. mira las imágenes desde su asiento frente a su computadora, el enojado está a la izquierda y el calmado está a la derecha. Levántese y mírelos a la distancia de 4 metros y ¡se invirtieron las imágenes!


La imagen que alguien tituló “Dr. Angry & Mr. Smile”, como si de un sucedáneo cognitivo de Jekyll y Hyde se tratara, ha sido utilizada para el estudio de los mecanismos perceptivos visuales. Realmente se tratan de un par de “imágenes híbridas” diseñadas para cambiar su interpretación en función de la distancia desde la que se visualizan. Las imágenes híbridas combinan las frecuencias espaciales bajas de una imagen con las frecuencias espaciales altas de otra, produciéndose entonces una imagen compuesta cuya interpretación cambia con la distancia a la que la observamos.


En este ejemplo, estas tres jóvenes pueden parecer tristes, pero si nos alejamos comprobamos que sus expresiones cambian.

Las imágenes híbridas se basan en el procesamiento multiescalar de las imágenes por el sistema visual humano, que además de interés en otros campos, pudiera tener su aplicación en el estudio del autismo y esquizofrenia al darnos pistas sobre como el cerebro procesa los cambios.

Sin poder profundizar mucho más por mi parte, dado mi absoluto desconocimiento del tema, de lo que leo entiendo que la mayor sensibilidad visual se corresponde a una “frecuencia espacial” de aproximadamente unos 6 ciclos por grado de ángulo visual. Con lo que en cortas distancias (mayor amplitud en el ángulo de visión vertical) la mayor sensibilidad de reconocimiento visual se dará con una frecuencia de 60 ciclos (imagen de alta resolución). Sin embargo, desde una distancia de 6 metros la mayor sensibilidad de reconocimiento se corresponde con una frecuencia de 12 ciclos, es decir, una imagen más desenfocada. Al combinar dos imágenes diferentes, preparadas en frecuencias espaciales muy diferenciadas, reconocemos mejor una de ellas que la otra en función de la distancia a la que las contemplemos. Aunque en definitiva, creo que es mejor que quien esté interesado en el tema lo amplíe aquí, una muy pedagógica presentación sobre el tema que merece la pena visitar, o se entretenga leyendo este más completo artículo.

Pero también este tipo de experiencia sensorial ha trascendido al ámbito académico, habiendo sido imágenes similares mostradas públicamente como curiosidad o entretenimiento visual en varios lugares del mundo. Por ejemplo, entre 2007 y 2008 tuvo lugar una exposición titulada “Eight Einsteins” en el Museo del Instituto de Tecnología de Massachussets, en la que se proponían 8 posibles variaciones a un conocido retrato de Einstein.


Una exposición de la que alguien dijo que “casi permitía ‘sentir’ a nuestro cerebro trabajar, percibir nuestra propia percepción.

Y si alguien quiere entretenerse un ratito más con otras ilusiones visuales relacionadas con las caras, no puede dejar de visitar la serie preparada por Scientific American. Seguro que se sorprende con alguna de ellas.


BIBLIOGRAFIA.

Schyns, P.G. Oliva, A. From blobs to boundary edges: Evidence for time and spatial-scale-dependent scene recognition. Psychological Science. 1994; 5:195-200. Accesible aquí.

Oliva, A. Schyns, P.G. Coarse blobs or fine edges? Evidence that information diagnosticity changes the perception of complex visual stimuli. Cognitive Psychology. 1997; 34:72-107. Accesible aquí.

Schyns, P.G. Oliva, A. Dr. Angry and Mr. Smile: when categorization flexibly modifies the perception of faces in rapid visual presentations. Cognition. 1999, 69:243-265. Accesible aquí.

Oliva, A. Torralba, A. Schyns, P.G. Hybrid Images. ACM Transactions on Graphics, ACM Siggraph. 2006; 25(3):527-530. Accesible aquí.

Martinez-Conde, S. Macknik, S.L. Illusions: What's in a Face? Scientific American October 6, 2009. Accesible aquí.




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