jueves, 15 de enero de 2009

34. El terrible caso del psiquiátrico de Valencia. España, 1970s.

Ese fue precisamente el título de un impactante artículo anunciado, bajo las exuberantes piernas de una modelo playera (por alguna curiosa razón vemos repetirse esta asociación entre piernas de señorita maciza y psiquiatría en las publicaciones de la época), por Sábado Gráfico a finales de 1972.



En el reportaje de Tomás Martín Arnoriaga, acompañado de varias fotos, se denuncia la “terrible” situación en la que se encontraban los enfermos mentales asilados en el hospital que de forma provisoria se había habilitado, cien años antes, en el viejo convento de Jesús. Las condiciones de descuido, dejadez y mal trato ya habían sido denunciadas unos años antes, en 1966, en el periódico valenciano “Jornada” en una serie de reportajes que causaron impresión en la capital levantina. La serie de reportajes, escritos por Eduardo Bort Carbó, hablaban de “ratas que asustaban a las enfermas… las reinas de este lugar”, “hombres ociosos en patios amurallados”, “celdas oscuras y nauseabundas”, “el caso del joven atado a una reja con una cuerda".






El artículo levantó ampollas en más de uno y las airadas respuestas no se hicieron esperar. Y como suele ser habitual en estas situaciones, la emprendieron con el mensajero. Del documentado libro que sobre el manicomio de Valencia escribió Cándido Polo, con quien comparto aficiones de coleccionista de imágenes e intercambio otras curiosidades, copio literalmente parte de lo que el propio Presidente de la Diputación, B. de Lassala, cínicamente respondió: "…nos duele, sí, que la gentileza y facilidades dadas para que se conociera nuestro problema y nuestro edificio haya servido de ocasión para asaltar la intimidad de los enfermos, que ni en imagen, ni en anécdota debieron pasar a las páginas de un periódico… será fácil para un sagaz e intencionado periodista o fotógrafo, al igual que en cualquier otro sanatorio psiquiátrico del mundo, captar defectos, plasmar escenas espeluznantes, remover los bajos fondos y tristes degeneraciones que con tanta frecuencia se dan entre los dementes”. Es decir, todo se trataba de intencionalidades del observador y degeneración de la víctima, pobrecita ella, asaltada en su intimidad por el reportero gráfico. “Pero no parece adecuado recurrir a un reportaje sensacionalista para instigarnos a remediar lo que ciertamente se vislumbra hasta en lujosos y carísimos centros de rehabilitación mental. La irresponsabilidad de algunos dementes da origen a estas escenas reflejadas en la información recientemente publicada”. Se prometieron mejoras, pero una vez pasada la marejada transcurrieron los años y las cosas seguían igual.

Dada la tirada nacional de Sábado Gráfico, en esta ocasión el impacto de todo lo descrito y presentado con crudeza en imágenes fue mucho mayor. El escándalo trascendió la Comunidad Valenciana y en números posteriores se publicaron algunas de las doloridas reacciones suscitadas entre los lectores. Incluso hubo quién presentó una denuncia formal del hecho ante el Juzgado de Guardia de Valencia ¡desde Ponferrada!

Con rapidez se salía al paso de lo denunciado. Al mes siguiente un nuevo artículo publicaba imágenes de las “celdas de castigo” siendo blanqueadas, eso si, aclarando que ya no se usaban. ¡Algo es algo!, dirá alguien.



Además, se proclama, está cercana la inminente apertura de un macrocomplejo hospitalario, incluido su “gran hotel de cinco plantas”, en la cercana Bétera. Ello permitiría trasladar a los enfermos a un entorno menos deshumanizante así como mejorar las capacidades asistenciales y terapéuticas.




Un moderno hospital, que pretendía llegar a ser el mejor de Europa y del que Angel Mª de Lera, en el primer capítulo de su viaje alrededor de la locura avisaba: “De la cochambre del antiguo, los enfermos mentales pasarán a disfrutar estos otros pabellones impolutos, relucientes y confortables. Bien. Pero ello no basta para alcanzar los fines de la terapéutica psiquiátrica moderna. Es necesario que la noche de la incuria quede atrás para siempre y que un nuevo día esperanzador amanezca definitivamente para sus infortunados inquilinos. Pero ello es cosa del hombre, de su espíritu, que, en ningún caso, puede ser sustituido por la piedra, el cemento y el hierro… El colosalismo y el triunfalismo me aterran, porque suelen ser síntomas de vanidad y de pobreza espiritual”. Terminaba la visita preguntándose “¿Cuál será el mañana del “Hospital Psiquiátrico del Padre Jofré? Confieso que, a la vista de su gran programa material, la pregunta me deja perplejo”.

En los años siguientes empezaron a aparecer algunas respuestas a esta pregunta. En 1976, tras algún artículo previo publicado por la prensa local y “El Caso”, la revista "Interviu" sacaba a la luz un reportaje de Ricardo Dasi y fotos de E. Márquez titulado “Los locos están afuera. El director del establecimiento niega que sean los enfermos mentales en libertad quienes cometen tropelías en la zona”. Sus contenidos: muertes, relaciones sexuales sin control, anovulatorios y embarazos no deseados, peligrosidad y alarma social. Junto a ello, una entrevista realizada al Director del hospital intentaba relativizar esos aspectos y llevar la atención de la población hacia las más modernas corrientes asistenciales de la época.





Parece ser que el ambiente se fue caldeando en los alrededores del hospital, llegando a anunciarse la construcción de un gran muro de la vergüenza a su alrededor para aislar a los enfermos, lo que fue duramente criticado por la Asociación Española de Neuropsiquiatría y motivó a Interviú, en 1982, a enviar una reportera para ingresar fingiendo ser una enferma mental.

Si se me permite una digresión, recordaré aquí que la táctica no era nueva. Nellie Bly (para algunos la “inventora” del periodismo de investigación) ya en 1887 fingió ser una enferma mental siendo detenida, examinada y trasladada a la temida isla de Blackwell, sede de uno de los más temidos y siniestros manicomios de la época. Diez días después, su periódico enviaba un abogado rescatando de esta forma a la periodista, que quedó horrorizada por las condiciones allí existentes y donde los abusos e indiferencia del personal hacia los enfermos eran prácticas habituales. Sus vivencias fueron el objeto de varios artículos y un libro que causaron gran sensación para desconcierto y vergüenza de las autoridades de Nueva York, que no tuvieron más remedio que realizar una investigación y proveer de fondos extraordinarios a la institución.

Nuestra historia parte con el rocambolesco ingreso de una joven transeúnte (María León) con fingida ideación suicida, que nos guía por el desolado entorno hospitalario y sus absurdas construcciones, como el nunca inaugurado hotel. Desperfectos estructurales, desidia y trato impersonal y despótico en el cuidado a los pacientes, en un ambiente casi totalmente ausente de connotaciones terapéuticas. Una atmósfera más difícil de ser retratada en las imágenes tomadas por la cámara de José Vicente Rodríguez, pero que invadían la institución de forma desconsiderada y abusiva hacia el individuo y por eso quizás también más difíciles de erradicar incluso de las instituciones actuales.





Seguramente fue una sucesión de noticias a lo largo de los años que calaron hondo en el inconsciente colectivo de la población de la zona, aflorando todavía ocasionalmente como en el caso del artista Pedro Ortuño y su videoproyecto de 2003 "Olvidada ciudad de los idiotas".





Consultar, AQUI, el esquema-índice de las entregas que componen la serie completa de "fotografía denuncia" en psiquifotos.



BIBLIOGRAFIA



Martín Arnoriaga, T. El terrible caso del psiquiátrico de Valencia. Sábado Gráfico, nº 807 de 18-11-1972. pp. 31-35.

Cartas a Sábado Gráfico. Sábado Gráfico, nº 809 de 2-12-1972. p. 20

Martín Arnoriaga, T. Retorno sin temor ni ira, al psiquiátrico de Valencia. Sábado Gráfico, nº 813 de 30-12-1972. pp. 52-53





Dasi, R. Manicomio de Bétera, Valencia: Los locos están afuera. Interviu, nº 18 de 16-9-1976. pp. 57-59.


León, M. Interviu se coló en el psiquiátrico de Bétera. Nos hicimos pasar por locos. Interviu, nº 299 de 3-2-1982. pp. 48-51.







Polo, C. Crónica del manicomio. Prensa, locura y sociedad. Asociación Española de Neuropsiquiatría. Colección Estudios 22. Madrid, 1999.


Bly, N. Ten days in a mad-house. Ian L. Munro Pub. New York, 1887. Accesible aquí.





8 comentarios:

Anónimo dijo...

Según tengo entendido Torcuato Luca de Tena se hizo pasar por enfermo mental para colarse en un manicomio y escribir Los Renglones Torcidos de Dios, donde describe con bastante detalle el ambiente deshumanzido que allí encontró y donde plantea eso que apuntas en el post: uno no sabe si los enfermos están dentro o fuera...
Un saludo!

Pastorcillo

Antonio Rey dijo...

La primera vez (que sepamos) que en España un periodista se introduce en un manicomio para escribir un reportaje de denuncia de la situación, se produjo en 1933 en el Manicomio de Ciempozuelos por el libertario Manuel Toryo. Véase: nuestro trabajo "En una fábrica de locos". Libro de actas de las Jornadas de Historia de la Psiquiatría de Albacete
Enhorabuena y un saludo!

oscarmar dijo...

Muchas gracias por los comentarios. Ese tipo de apuntes enriquecen y completan el blog. Para quien esté interesado en la referencia completa relativa a Ciempozuelos:

Rey González, A.; Martí Boscà, J.V. (2008), En una fábrica de locos... Psiquiatría y prensa obrera en la segunda república española. En: Martínez Perez, J. et al. (Coord.), La gestión de la locura: conocimiento, prácticas y escenarios (España, siglos XIX-XX), Cuenca, Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, p. 165-196 [Actas de las V Jornadas de Historia de la Psiquiatría de la AEN. Albacete. 22-23-octubre-2004]

d_yanera dijo...

Enhorabuena por tu blog. Lo encontré porque estoy haciendo con dos compañeras un trabajo de investigación sobre salud mental comunitaria. Precisamente en la introducción hablamos de varias experiencias en países europeos y mencionamos el caso de Valencia (somos alumnas de la Universitat de València). Es espeluznante. Cómo ha cambiado el concepto y la actitud con respecto a la enfermedad mental. Menos mal que así ha sido, porque para mí los psiquiátricos son campos de concentración, tal cual. Es algo inhumano y absurdo. Pero aún así, la teoría es muy bonita y los recursos siguen siendo insuficientes, por no hablar de la importancias de que el poder político, el Estado y las autonomías asuman como suyo el sistema de salud mental comunitario y se incluya de una vez por todas la rehabilitación mental como un recurso más del sistema sanitario, como otras enfermedades que sí se contemplan. Además, es imprescindible concienciar a la ciudadanía, porque el estigma social es la principal barrera para la recuperación y la normalización de las vidas de los pacientes. Respeto y comprensión para las personas con trastorno mental, ya!! Yo soy hermana de una chica con trastorno bipolar y pasamos muchas, la gente puede ser realmente ignorante y cruel. Y sobretodo pido a la gente que se informe sobre en qué consiste cada trastorno, pues mucha gente cree que el trastorno bipolar es un trastorno de doble personalidad. Y lo mismo ocurre con la esquizofrenia. Es labor de los políticos educar a la ciudadanía!!!
Besos.

Sabado Grafico dijo...

Interesante la mencion del semanario Sabado Grafico que fué pionero, en el año 1972, del problema de los sanatorios psiquia-tricos. Recomiendo también la inclusión de un reportaje en Sabado Grafico sobre un sanatario cuyos terrenos fueron objeto de especulación firmado por Adolfo Barricart, en Barcelona. Ahora hay edificios de pisos donde habia un hospital. Si a alguien interesa...

oscarmar dijo...

Muchas gracias por la información. ¿Podrías darme la referencia del artículo? A ver si soy capaz de encontrarla para hacer una entrada con el artículo y las imágenes que incorpore.

Alcaponesato 92 dijo...

Muy ciertas y con mucho criterio estas palabras ya caducas desde hace 6 años, pero si llegas a leer esto que sepas que tienes razón, y me gustaria saber tu opinion sobre como a "evolucionado"o "mejorado" el sistema desde que dijiste estas palabras hasta ahora. Muchas gracias un saludo.

Oscar Martínez Azumendi dijo...

De Valencia poco puedo decir por simple desconocimiento, salvo la inquietud que puede generarnos la reciente creación allí del "Centro de Referencia Estatal de Atención Psicosocial a Personas con Trastorno Mental Grave", sea lo que sea que eso significa y puede condicionar para el futuro.
A nivel más general, salvo honrosas excepciones es evidente que los últimos años de recortes y contrarreformas poco han ayudado a alegrar un poquito más el paisaje asistencial.
¡Con nuestros mejores deseos para el 2015!