jueves, 11 de junio de 2009

74. Amok

El "Amok" es un tipo de conducta súbita y explosiva, de rabia salvaje, en la que el individuo corre aparentemente sin control, armado e hiriendo indiscriminadamente a quien se cruza en su camino. El episodio sólo termina abatiendo al agresor o suicidándose él mismo. Si es capturado con vida, generalmente exhausto tras el frenesí, suele presentar amnesia total para el episodio. Se considera un trastorno psiquiátrico clasificado dentro de los síndromes culturales o ligados a la cultura, aunque la inclusión en este apartado no es aceptada de forma unánime. Muchas masacres indiscriminadas observadas en países occidentales reúnen las características descritas en el amok, contrastando con la acepción clásica que presuponía esta conducta como específica de algunas sociedades en particular y relativamente aisladas.

La palabra “amok” (“loco de rabia” ) procede de meng-âmok de la lengua Malay (extendida por Insulindia o Archipiélago Malay). Parece ser que fue el Capitán Cook quien hizo la primera descripción de esta conducta en el diario de su viaje alrededor del mundo en el “Endeavur”.


Extracto de “Noticia acerca de los habitantes de Batavia (actual Yakarta) y comarca adyacente; sus maneras, costumbres y modo de vivir”. Capitan James Cook, diciembre de 1770.

Las descripciones contemporáneas de las masacres realizadas por determinados individuos en diferentes lugares del planeta, son similares a los casos descritos de amok. Episodios súbitos y aparentemente aleatorios e indiscriminados, terminando en numerosas ocasiones con la muerte o suicidio del agresor. Estos muchas veces tienen algún tipo de historia psiquiátrica o son descritos como personalidades extrañas y hoscas, lo que apuntaría a un trastorno de personalidad o paranoide; otras veces son individuos apesadumbrados tras una pérdida reciente, sugiriendo un trastorno depresivo. Se han descrito dos tipos principales de amok, aunque las modernas clasificaciones psiquiátricas no los diferencian entre si. La más común es el “beramok”, asociado con una pérdida y un periodo previo de tristeza importante. Más infrecuente es el amok asociado con la rabia secundaria a sentirse insultado. Muchos de los casos descritos en la literatura quizás no son casos específicos, sino el desenlace violento de otras enfermedades mentales.

Es precisamente esa imprevisibilidad y rapidez de las conductas heteroagresivas, lo que las hacen difíciles de prevenir y ciertamente de documentar fotográficamente. Sólo la casualidad puede hacer que un reportero con el equipo adecuado se encuentre en el lugar donde alguien se ha vuelto amok y pueda fotografiarlo. Pues esto es lo que deparó el destino en Manila a Alberto García y J.D. Santa Ana quienes, el sábado 8 de octubre de 1983, se encontraron de sopetón en medio de un fregado de este tipo. El dramático reportaje fue publicado por La Vanguardia, y aunque no se hace referencia en el texto a esté síndrome, la descripción del suceso parece sacada de un tratado de psiquiatría.

© La Vanguardia/EFE. Página 34, 13 de octubre de 1983.


No se si el debate aquí debe ser volver sobre la pertinencia o no de publicar imágenes como esta en un medio de masas. Habrá sin duda posicionamientos a favor y en contra. La discusión sobre el papel de los medios en la evitación o consolidación del estigma en los enfermos mentales ya lo abordamos en otra entrada. Una "sobredosis" de imágenes similares sin duda no ayudará a mejorar el imaginario social sobre la enfermedad mental, su ocultación negará una parte de la débil condición humana que, no olvidemos, ya Cook describió siglos atrás.

Lo brutal e irracional de agresiones semejantes es lo que muchas veces se asocia exclusivamente con la enfermedad mental, añadiendo temor, incomprensión y evitación hacia las personas que la sufren. Sin embargo, y sin negar la posibilidad de conductas auto y heteroagresivas en determinados momentos de una enfermedad mental inadecuadamente tratada, debemos recordar que el mayor riesgo de violencia al que estamos sometidos como sociedad, bien sea accidental o provocada, no es originado en ese colectivo. Es nuestra tarea reclamar los mejores recursos asistenciales y apoyos sociales si queremos prevenir el máximo de conductas violentas de tipo irracional.


BIBLIOGRAFIA.




Cook, J. Relación de su primer viaje alrededor del mundo durante los años 1768, 1769, 1770 y 1771. Traducido del inglés por M. Ortega y Gasset. Espasa-Calpe. Madrid, 1944. Tomo III: 211-212. El texto en inglés puede consultarse aquí.


La Vanguardia. No pudo escapar de una muerte atroz. Un asesino enloquecido sembró el terror en Manila. La Vanguardia. Jueves, 13 octubre 1983. p. 34. Accesible aquí.




Saint Martin, M.L. Running Amok: A Modern Perspective on a Culture-Bound Syndrome. Prim Care Companion J Clin Psychiatry. 1999 June; 1(3): 66–70. Accesible aquí.





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