jueves, 11 de marzo de 2010

129. ¿Hay psiquifotos tabú?

El año pasado tuve la oportunidad de compartir mesa (o mejor dicho mesas, una con mantel y otra sin él) con Eugenio Suárez, periodista y anterior propietario de El Caso y Sábado Gráfico. El primero de ellos, sobre todo, fue una publicación bien conocida por no cortarse precisamente con el tipo de informaciones e imágenes que divulgaba.

Fue con ocasión de un encuentro sobre “Salud Mental y Medios de Comunicación”, en el que nos explicó que El Caso, a pesar de su carácter tremendista y morboso, intentaba no hacer referencia muy detallada o explícita a los casos de suicidio, y mucho menos publicar imágenes de los mismos. El objetivo era no alentar posibles conductas imitativas en la población, un fenómeno de contagio social al que se le ha dado el nombre de “Efecto Werther”, en referencia a la novela de Goethe y el aluvión de suicidios que siguió a su publicación.

Una autocensura que no parece siguiera la revista Life con una de las fotografías seleccionadas como “Imagen de la semana” en 1951. Se trata de una extraña imagen de lo que parece un desnudo hombre araña, corriendo hacia abajo por la fachada de ladrillo de un edificio. En la azotea un par de cabezas incrédulas, con lo que parecen gorras de oficial de policía, observan impotentes la escena. No, no se trata de un impúdico aprendiz de hombre araña, sino un paciente del Hospital de Nueva Orleáns que de alguna manera pudo encaramarse al tejado de la institución y desde donde, por espacio de más de una hora se entretuvo en arrojar trozos de tejas, desnudarse e increpar a los curiosos, mientras los dos policías intentaban hacerle entrar en razón. Nada se pudo hacer, acorralado y en precario equilibrio sobre el borde del tejado, en un desesperado gesto final saltó de cabeza al vacío. Ese es el momento que recoge el reportero gráfico y le hace merecedor de ser seleccionada su instantánea como imagen de la semana.

Pero tranquilos, lo que engañosamente no encuadra su visor es la red que los bomberos habían tenido tiempo de extender abajo, lo que le permitió aterrizar solo con ligeras lesiones en el cuello. Un final feliz, que muy posiblemente fue el que permitió a Life publicar a toda página la imagen (a la que por otra parte nadie podrá negar su espectacularidad), quizás confiada por ese motivo en no destapar la caja de los truenos.

Tal vez sea una casualidad, quizás sea un ejemplo más del fenómeno que hablamos, pero lo cierto es que en los últimos días, tras la publicación en la prensa local de una noticia sobre un ahogamiento fatal, las urgencias del hospital en el que trabajo han debido atender a varias personas rescatadas de las frías aguas de la misma ría que atraviesa la ciudad. Sería absurdo e inconveniente pretender que una noticia sea censurada solo por un presunto riesgo de este tipo. No parece tampoco aconsejable silenciar esa triste realidad de la condición humana con un poco saludable mecanismo psicológico de negación social, pero la prudencia nos aconseja que en esos casos la discreción iconográfica y literaria sea prioritaria.


BIBLIOGRAFIA.

Picture of the week (foto de Charles F. Bennett). Life Magazine. 17 septiembre 1951: 39.











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Descargo de responsabilidad: He utilizado las imágenes sin ánimo de lucro, con un objetivo de investigación y estudio, en el marco del principio de uso razonable - sin embargo, estoy dispuesto a retirarlas en caso de cualquier infracción de las leyes de copyright.
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3 comentarios:

Wolfsom dijo...

Silenciar los casos es sólo una parte de la ocultación: también se esconde la enorme magnitud del problema y el inmenso dolor que produce la decisión de acabar con todo. Censurarlo es evitarse buscar respuestas. Como en el sufrimiento mental en general, por otra parte.
Ojalá fuéramos tan 'discretos' con los titulares de las (escasísimas pero publicitadísimas) tragedias en que alguien con problemas mentales es verdugo a su pesar, luego víctima. La principal razón de casi todas ellas es una pésima atención, pero paradójicamente sirven para acusar a todos los diagnosticados, que padecen la misma escasez de medios, recursos y personal,... La misma falta de respeto, vaya.
Y para reforzar el estigma, claro, sea al modo de la gota malaya, de puñetazos en el corazón o de ambos a un tiempo.
Un saludo y siempre gracias

oscarmar dijo...

Gracias Wolfsom. Suscribo lo que dices, que amplía sin duda la entrada. LLamaría la atención, además, sobre el sufrimiento añadido para los seres queridos al ver divulgada una noticia con aires amarillistas acerca de una persona cercana.

Lizardo Cruzado dijo...

Es bastante conocida esta otra foto también de LIFE:
http://kurioso.es/2010/03/05/el-suicidio-del-hotel-genesee-1942/
Sin duda, complejísimo tema es éste, de la imagen y el estigma.
Un saludo, Óscar.