martes, 14 de julio de 2015

297. El infarto del alma.

Hace escasos días se ha fallado el Premio PhotoEspaña 2015, habiendo resultado galardonada la fotógrafa chilena Paz Errázuriz. Junto a ella, la española Colita ha sido acreditada con el Premio Bartolomé Ros. Pero como el blog va de psiquifotos, y sin desmerecer en nada a la segunda galardonada, fijémonos en una parte del trabajo de Paz Errázuriz.

Leemos en la web del Festival que PHotoEspaña reconoce así «el rigor, la empatía y el respeto con los que la autora ha retratado la vida social contemporánea, a través de grupos humanos tan dispares como sacrificados boxeadores, travestis estigmatizados, enfermos confinados en centros psiquiátricos, cuerpos desnudos esculpidos por la vejez, melancólicos tanguistas o personajes circenses, que la convierten en una figura icónica y peculiarísima de la fotografía internacional». El Festival destaca también que «su obra, fruto de intensas inmersiones en los espacios y contextos que captura, es un perfecto equilibrio entre la documentación y la experimentación estética. El testimonio de una compleja sociedad a través de breves instantes, gestos mínimos pero certeros y universalizadores».

Personalmente, conozco desde hace tiempo la obra fotográfica de Paz Errázuriz, al menos la referente a un tema tan psiquifotero como el retrato dentro de una institución psiquiátrica. Fue precisamente uno de los primeros libros con imágenes fotográficas psiquiátricas que dieron paso a esta peculiar afición mía. Durante tiempo había leído referencias acerca del mismo, producto del trabajo conjunto de una escritora (Diamela Eltit) y una fotógrafa (Paz Errázuriz) embarcadas en el complicado proceso de retratar, en imágenes y en palabras, toda la humanidad que podría esconderse tras los muros de un remoto hospital psiquiátrico chileno. Hospital ubicado en Putaendo, comuna rural localizada en la parte alta del Valle del Río del mismo nombre, en la Provincia de San Felipe de Aconcagua.Intenté por todos los medios conseguir una copia sin éxito, hasta que me decidí a intentarlo directamente con una de las autoras (Diamela Eltit) quien, tras asegurarme que el libro estaba “prácticamente desaparecido”, tuvo la amabilidad de enviarme desinteresadamente el ejemplar que tengo frente a mí mientras escribo la entrada (una 2ª edición de 1999, de la primera publicada en 1994), y que de nuevo quiero agradecer ahora públicamente.


La historia del proyecto es fácil de resumir, si bien difícil de entender en toda su humana complejidad. A principio de los años 90, la fotógrafa pasa varios días conociendo y retratando a los moradores, ¿unos 500?, de los que algunos de ellos le llaman “tía Paz”, del Hospital Psiquiátrico Philippe Pinel. Inaugurado previamente como sanatorio antituberculoso en 1940, fue reconvertido en 1968 en el actual hospital que, precisamente un 7 de agosto de 1992, celebraba su 24 aniversario coincidiendo con una nueva visita de Errázuriz, esta vez acompañada de la escritora Eltit, quién se encargará de escribir los textos del libro. Textos que dejan constancia de aquellos días y las fuertes emociones despertadas según iba conociendo las parejas de enamorados que Paz había retratado previamente, todas ellas obstinadas tercamente en hacer sobrevivir su amor sobrevenido en tan inhóspita situación contextual.

Curiosamente, es precisamente eso, que se trata de un libro que habla de amor, de ilusiones compartidas y de sonrisas dedicadas, lo que hace de este libro uno de los preferidos de mi colección psiquifotera. En cualquier caso, diferente de la mayoría de otros volúmenes que le arropan en las estanterías de mi librería, mucho más oscuros y solitarios. Quizás también por eso no me había atrevido a escribir sobre él hasta ahora, como queriéndolo guardar solo para mí, pero quien sabe si también temeroso de no saber trasmitir todo el encanto y contradicciones que encierran sus páginas.

El libro tuvo también su impacto en el propio hospital, que no pudo ocultar su orgullo por las imágenes difundidas y la notoriedad seguramente alcanzada al menos en algunos ámbitos, convirtiendo a los protagonistas de las imágenes en pequeños héroes locales que, ya en 2012, fueron homenajeados regalándoles un fotomontaje que incluía una reproducción de su fotografía publicada en el libro, junto a otra tomada poco antes por Jorge Menares, funcionario del hospital y entusiasta psiquifotógrafo. ¡Qué diferente al ocultamiento y vergüenza demostrada por otras instituciones a la hora de permitir la divulgación de imágenes!

Al parecer, todavía algunas de esas parejas seguían allí juntas dos décadas después. Otras se separaron y otras incluso enviudaron, como la vida misma. Así lo constató otro pequeño grupo de artístas dramáticos que visitó el hospital e inspirándose en el libro montaron la obra teatral “El Otro” en la que se da vida a 7 de aquellas personas que allí conocieron. Durante el montaje, Paz Errázuriz fotografío también a los actores, dando pie luego a una exposición que acompañó a las representaciones. Imágenes e historia también inspiradoras para otros artistas corporales.

Desde el punto de vista fotográfico, se trata de 37 imágenes que, salvo las 3 finales, retratan a diferentes parejas que compartían y hacían más llevadera su existencia institucionalizada entre abrazos, caricias amorosas, silencios cómplices e incluso desnudez ¿quién puede dudar del beneficio terapéutico de todo ello? Pero la fotógrafa no era ciega tampoco al contexto en donde se desarrollaban esas pequeñas historias cotidianas, cerrando el libro 3 instantáneas que muestran el vacío y desolación de los corredores, como queriéndonos obligar a no olvidarnos del otro importante número de personas allí institucionalizadas sin ese pequeño placer diario del reencuentro con el ser querido. Una posibilidad que sin duda tenía que hacer mucho más llevadera la existencia de nuestros personajes de hoy, incluso ante el disgusto de más de un bienpensante profesional, tentado de ver en todo ello una desviación de la norma institucional y lúbrica incitación quizás demasiado consonante con el nombre de la localidad que les acogía. Lo siento, ¡No me podía resistir a terminar sin recurso a tan previsible asociación!


El trabajo de Paz Errázuriz está presente en la Sección Oficial de PHotoEspaña 2015 dentro de la exposición colectiva Latin Fire. Otras fotografías de un continente. Colección Anna Gamazo de Abelló. La muestra puede visitarse en Centro Cibeles hasta el 13 de septiembre de 2015. Y para quien quiera conservar para siempre la obra en papel, está de suerte ya que recientemente ha visto la luz una 3ª edición ligeramente modificada en su formato y donde curiosamente se ha cambiado el orden de la autoría, así como otra edición en inglés. Para gustos están los colores.


BIBLIOGRAFIA.


Diamela Eltit, Paz Errázuriz. El infarto del alma. Francisco Zegers Editor. Santiago de Chile, 1994. Segunda edición de 1999, accesible en http://centrodedocumentaciondelasartes.cl/g2/collect/cedoc/images/pdfs/2480.pdf




Paz Errázuriz, Diamela Eltit. El infarto del alma (3ª edición ligeramente modificada) Ocholibros. Chile, 2010.




Paz Errázuriz, Diamela Eltit (traducción al inglés: Ronald Christ). Soul's Infarct. Helen Lane Editions. 2009.


Estefanía Etcheverría. Amores de siquiátrico inspiran obra teatral y nueva exposición de Paz Errázuriz. La Tercera. Viernes, 27 julio 2012, p. 55 Accesible en http://papeldigital.info/lt/2012/07/27/01/paginas/055.pdf







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2 comentarios:

Psicología Médica dijo...

Gracias psiquifotos por compartir esas hermosas instantáneas. No entiendo muy bien que quiere insinuar el titulo del libro (El Infarto del Alma) porque es posible que esas personas que han encontrado y vivido su amor, encontraran tambien alivio para sus maltrechas amas.

ugoibarra dijo...

Excelentes fotos. Son escenas llenas de amor. ¿ solo se podrá mostrar cuando el alma se infarta ?