sábado, 11 de noviembre de 2017

348. No le dimos nada, se hacía el dormido para la foto.

Dediqué la entrada anterior al Sanatorio San Esteban o “de Usurbil”, aunque entonces me guardé en la manga una psiquifoto especial, que no sabría describir adecuadamente, aunque le vendría muy bien el calificativo de “chirene”.

La foto a la que aludo no proviene del folletito promocional del que me ocupé en dicha entrada, si no que la conocía del documentado libro que Rafael López Velasco, colega con quien comparto diferentes aficiones, escribió sobre el sanatorio y tuvo la gentileza de reservarme un ejemplar.

Pero antes de nada aclararemos también, para quien no entienda el significado de “chirene”, que se trata de un cariñoso localismo de bilbaino. El “Lexicón Bilbaíno”, publicado en 1896 por Emiliano Arriaga, lo define como "es el adjetivo que se le atribuye al bilbaíno gracioso, con salero, siempre orgulloso de ser de Bilbao. Las ocurrencias de los chimbos chirenes serían las chirenadas”. Y como ya todos sabemos que los de Bilbao nacen donde quieren, no podemos calificar más que de “chirenada” la “ocurrensia” psiquifoteril de poner de acuerdo a un paciente y sus cuidadoras para representar de forma teatralizada, a modo de tableau vivant, uno de los tratamientos más temidos de la primera mitad del siglo pasado: la cura de Sakel, insulinoterapia o tratamiento de choque con insulina.

Procedimiento consistente, ni más ni menos, que en la inducción de un coma hipoglucémico (disminución extrema del azúcar disponible en el organismo) por medio de la administración de grandes dosis de insulina. Desarrollada a partir finales de los años 20 por el psiquiatra vienés Manfred Sakel, generó gran expectación entre los psiquiatras que vieron en ella un tratamiento realmente “médico”.



Imagen del Dr. Sakel publicada por la revista TIME en 1937, apuntando a la gran revuelta que supuso para los psiquiatras y las expectativas generadas en los familiares.


La terrible angustia y malestar vivido por los pacientes en el paso al coma, y los graves riesgos, incluso fatales, asociados a la técnica, no impidieron que su uso se hiciera extensivo con cierta rapidez para el tratamiento de la esquizofrenia, siendo utilizada ampliamente en las décadas de 1940 y 50, para caer en desuso con la introducción de los fármacos neurolépticos.



Ejemplo de hoja de registro de un tratamiento insulínico. En este caso se corresponde a las sesiones 64 a 69 de una mujer (36 años) diagnosticada de esquizofrenia.

Una vez conseguida la instauración del coma, pasado cierto tiempo inconsciente, el estado del paciente debía ser revertido en un plazo determinado, debido al importante riesgo que conlleva un estado de hipoglucemia mantenida. Para ello, se utilizaban líquidos altamente azucarados, que debían suministrarse por sonda nasogástrica dado el estado de inconsciencia de la persona.



Revertiendo un coma insulínico a finales de los 40. Foto © Museo Dr. Guislain


Pero llegando ya a la imagen que anunciaba al principio, veremos que, aunque aparentemente reproduce de forma muy similar la actuación de suministrar el liquido azucarado reanimador (podía ser té o zumos), sin embargo su pie de foto nos aclara el espejismo allí recreado.

Llamó poderosamente mi atención precisamente el contraste entre el temido tratamiento y la docilidad o complicidad por el que el paciente acepta posar como recuperándose del terrible coma. A la vez que sus protagonistas en la “reanimación” aparecían ante mí, o bien como pidiendo disculpas al aclarar que ningún mal habían infligido al "paciente paciente", conocedoras de lo mal aceptado del tratamiento, o bien simplemente se mostraban divertidas por lo inusual de la situación.


La insulinoterapia se incluye, junto a la terapia electroconvulsiva y cardiazólica, como “terapia de choque”, aunque no fue tan utilizada en nuestro medio, sobre todo en los peores años de la postguerra, por cuestiones económicas y de disponibilidad de la propia insulina, siendo mucho más accesibles los electrochoques (con mucho peor fama en el imaginario social, aunque han pervivido hasta nuestros días), reservándose para ello amplias salas dedicadas específicamente a suministrar los tratamientos de forma colectiva.


Sala de tratamientos colectivos de choque en 1948.


La misma imagen, reproducida en este caso 50 años después, e inesperadamente atribuida a los tratamientos con insulina en exclusiva.



BIBLIOGRAFIA.




Insulin for Insanity. TIME, 25 enero 1937.



Echeverría Urrutia, Jesús. Notas para un estudio psiquiátrico de Guipúzcoa. Excma. Diputación de Guipúzcoa, 1948.



Hospital Aita Menni. 100 años de historia en Santa Agueda. Ed. Hospital Aita Menni. Mondragón, 1998.


López Velasco, Rafael. Sanatorio de Usurbil, pasado y presente. Sanatorio de Usurbil, 2010.












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