viernes, 29 de mayo de 2026

493. Miraflores, "un castillo encantado"

No sé qué sería de Psiquifotos sin la espontánea colaboración de amigos, conocidos e, incluso, desconocidos. Gracias a ellos siguen apareciendo fotografías, documentos y testimonios que parecían destinados a perderse para siempre, o bien merece la pena su recuerdo. Es el caso de esta entrada, que nos acerca a la situación que se vivía en un hospital psiquiátrico a finales de la década de 1970, reflejo de la realidad de muchas instituciones de la época, y que también permite asomarnos al clima profesional de denuncia y reivindicación que acabaría impulsando la posterior reforma asistencial.

Hace unos días recibí un mensaje ofreciéndome un recorte de prensa con un curioso título —el mismo que he utilizado para esta entrada— que incluía un pequeño reportaje fotográfico con varias instantáneas tomadas en el Hospital Psiquiátrico de Miraflores, en Sevilla.

La amable oferta llegaba de un viejo amigo epistolar, el psicólogo Juan Luis Piñero, que durante aquellos años formó parte de la plantilla del hospital y participó activamente en los intentos de transformación de la institución. Curiosamente, yo ya le conocía por otra de mis aficiones blogueras, la relacionada con los psiquifanzines. Fue él quien puso a mi disposición varios ejemplares de El Refugio y Renacer para que pudiera estudiarlos y escanearlos. Gracias de nuevo, Juan Luis.

El artículo fue publicado en El Correo de Andalucía el 9 de noviembre de 1979 y, según se desprende de su propio contenido, constituía la continuación de otro aparecido el día anterior, en el que se parece se abordaba la precaria atención dispensada a la enfermedad mental, incluyéndose otras fotografías, pero que, por desgracia, no me ha sido posible localizar.











Junto a las anteriores imágenes, aprovecho para transcribir íntegramente el reportaje. Palabras e imágenes que, aún hoy, condensan buena parte de los problemas que aquejaban a la asistencia psiquiátrica de la época: la exclusión de la enfermedad mental de la Seguridad Social, la escasez de apoyos a las familias, la inexistencia de recursos comunitarios, las dificultades de integración social y laboral, el institucionalismo, el hacinamiento, la problemática específica de las toxicomanías y la ausencia de dispositivos adecuados para su atención, así como la grave falta de ATS —la actual enfermería— y de personal en general.

Pero el reportaje también deja entrever algunas de las ideas que alimentaban los primeros movimientos de reforma: la reivindicación del carácter multiprofesional de la asistencia, la aspiración de los auxiliares a desempeñar un papel que fuera más allá de la mera custodia, la necesidad de abrir el hospital a la comunidad o la búsqueda de formas de atención más coherentes y humanas.

Miraflores, “un castillo encantado”.

«Sobre este castillo encantado. Sobra este monstruoso edificio, que, para más símbolo, tiene la puerta principal de espaldas a Sevilla».

Se refieren al Hospital Psiquiátrico de Miraflores, dependiente de la Diputación Provincial hispalense. Son frases con las que están de acuerdo la doctora Gil Ortega; el auxiliar psiquiátrico Enrique Jiménez, la asistente social María José Sánchez Ferrero, el psicólogo Juan Luis Piñero, el ATS Emilio Luque y Ginés Blanco, Manuel Tovaruela y Antonio García Navarro, auxiliares psiquiátricos. Todos forman parte de la plantilla laboral del Hospital Psiquiátrico de Miraflores. Estos señores celebraban ayer mañana una de sus habituales reuniones como equipo terapeuta de la segunda planta de varones. Interrumpieron su sesión de trabajo para conversar informalmente con el periodista.

Antonio García Navarro, auxiliar psiquiátrico, contó cómo ingresan algunos enfermos en el Hospital Psiquiátrico:

—El «091» llama al servicio de ambulancia para que se vaya a la casa de determinada persona. Entonces nosotros nos desplazamos al domicilio que nos han indicado y recogemos al enfermo y lo llevamos al médico de urgencia de una Casa de Socorro. Suele ocurrir que el médico pregunta a nosotros, a los auxiliares psiquiátricos, qué es lo que le pasa al enfermo. Nosotros le sugerimos que ponga en el papel que el enfermo tal debe ingresar en el manicomio por «incompatibilidad social».

—Ustedes diagnostican.

—En el caso que le he contado, que suele ser muy frecuente, sí.

Enrique Jiménez, auxiliar psiquiátrico, quiere aclarar conceptos:

—Me gustaría que la gente supiera lo que es un auxiliar psiquiátrico. Yo tengo un diploma que dice que soy eso, pero la verdad es que no tenemos definido nuestro trabajo. En la práctica somos cuidadores. Según una antigua ordenanza, nuestra misión consiste en vigilar y controlar a los enfermos. La verdad es que somos sus «carceleros».

ABANDONO OFICIAL

Para el psicólogo don Juan Luis Piñero el Psiquiátrico de Miraflores es un centro de exclusión social. Es un centro para conductas asociales, para personas que plantean problemas de conducta. Y pone el siguiente ejemplo:

—Aquí traen a una persona extravagante que ha dado un mitin en una plaza pública formando alboroto o traen a un borracho. Es decir, recibimos a un extravagante o a un ebrio y posteriormente se le pone el apellido o la etiqueta de «enfermo psiquiátrico». Pero si malo es esto, peor es el abandono oficial. El loco no existe como enfermo en este Estado. No se le incluye en la Seguridad Social, porque es más caro y menos rentable que otra clase de enfermo. Un enfermo de hígado puede recuperarse y producir. Un esquizofrénico es otra cosa; no se sabe si podrá reincorporarse a la sociedad y producir. En definitiva, no se sabe si el enfermo psiquiátrico puede ser rentable algún día.

—Si es rentable es señal de que se ha rehabilitado...

—No se puede rehabilitar por falta de trabajo, por el mucho paro que hay. A su vez, esta falta de trabajo puede provocar desequilibrios y trastornos nerviosos y es un clima propicio para que se produzcan enfermedades mentales. Como no hay centros de rehabilitación fuera de este Hospital Psiquiátrico, cuando se va un loco de este centro, hay que santiguarse, porque no se sabe lo que va a pasar.

—¿Se refiere a las fugas de los enfermos?

—Me refiero a cuando los médicos del centro le firman la licencia para que se vaya definitivamente del Psiquiátrico. Por la experiencia sabemos que el enfermo que se va suele volver.

—¿Cómo acogen el alta los pacientes y sus familiares?

—Cuesta mucho trabajo que el enfermo y su familia acepten de buena gana el alta.

—¿Por qué vuelven los locos?

 —Aquí se sienten más protegidos. En su barrio, como ya está marcado por haber pasado por Miraflores, puede oír más de una vez el dramático comentario de «ahí viene el loco».

REFLEJO DE

LA SOCIEDAD

«Este Psiquiátrico es el fiel reflejo de nuestra sociedad. Tiene su misma falta de recursos hasta para las cosas más lamentables», dice María Jesús Sánchez Ferrero, una de las nueve asistentes sociales del Hospital de Miraflores.

—¿Satisfecha con la tarea que hace aquí?

—Las asistentes sociales nos dedicamos sólo a poner parches a todos los niveles. No sabemos cuál es nuestro verdadero papel. No sabemos si hacemos de graduado social, de hermana de la Caridad o de aliviadora oficial de tensiones. Como lo ideal sería que fuéramos una especie de puente entre el paciente y la familia y el centro, deberíamos «estar en el tajo», en la calle, pero sin embargo nos absorbe la institución y tenemos que estar aquí.

—¿Cómo suelen ser las familias de los que están ingresados en el Psiquiátrico?

—La verdad es que, generalmente, las familias, antes de traer a los pacientes aquí, suelen hacer un largo recorrido para evitarlo y encontrar soluciones. Pero como a la familia no podemos pedirle que sea heroica, termina irremediablemente por ingresarlos aquí, en este pozo, del que difícilmente salen para siempre.

—¿Qué ocurre si se les presenta un toxicómano, un drogadicto?

—En primer lugar hay que decir que aquí no hay centros de rehabilitación para esta clase de enfermos. Entonces si, por ejemplo, unos padres tienen un hijo que es toxicómano, para conseguir que ingrese en un centro de rehabilitación, los padres tienen que denunciar ante el Juzgado de Rehabilitación y Peligrosidad Social que su hijo es un peligro para la familia. En definitiva, que su hijo es un delincuente. Ante esta denuncia el juez puede entonces enviarlo a un centro de rehabilitación. Creo que en Segovia funciona uno bastante bien. Es dramático pedir este tipo de heroicidad a la familia de un drogadicto.

FALTA DE ATS

El ATS Emilio Luque comenta que a partir de las dos de la tarde sólo hay un ATS para los 1.200 enfermos del Psiquiátrico de Miraflores y un solo médico que, normalmente, no es psiquiatra. Por cada ciento cincuenta enfermos hay dos auxiliares psiquiátricos o cuidadores.

(Uno de los presentes, refiriéndose a una de las fotografías publicadas ayer en nuestro periódico, comenta que se siguen inmovilizando a los enfermos de la misma manera y con los mismos medios que reflejaba la foto de EL CORREO. Después nos enseñaron unas cintas hechas con tela de colchón, que es el material que emplean para inmovilizar a un enfermo en estado de agitación. Dicen que lo ideal sería que se utilizaran unas muñequeras de cuero Final del formularioque estuvieran enguantadas para que el enfermo no se lastimara).

ALMACENAMIENTO

DE ENFERMOS

Ginés Blanco, auxiliar psiquiátrico, advierte que quiere ser muy breve:

—En Miraflores hay una mala organización a nivel general. Hay mucha discriminación entre los médicos, ATS y cuidadores, sobre todo en el aspecto económico. Por desgracia para todos, esto es un almacenamiento de enfermos.

(La doctora Gil Ortega se queja de la falta de personal a todos los niveles. Esto acarrea —dice— que los enfermos no puedan hablar con los médicos por falta material de tiempo. Este hospital debería ser un centro abierto, con posibilidades de que el personal médico llegara hasta donde está el paciente: en la familia, en el barrio, en la asociación de vecinos, con el fin de lograr su rehabilitación e inserción social. Ya es hora de que esto deje de ser un manicomio).

—¿Traerían a Miraflores a un familiar de ustedes?

—No, no, no, no, no, no...

(Dicen que el hombre nace preparado para ser el protagonista de muchos encuentros: encuentro con la madre, con el mundo, encuentro erótico, encuentro con el peligro. ¿Es una forma de encuentro asomarse al mundo de la locura, mundo estropeado aún más por los cuerdos?).

Holgado MEJIAS

(Foto: M. A. León)


En fin, ahí queda este pequeño testimonio, para que no se nos olvide de dónde venimos. Pero también para preguntarnos si algunas de aquellas imágenes, preocupaciones o reflexiones no siguen teniendo todavía, en ciertos lugares, un inquietante aire de actualidad. Y, en todo caso, para mantenernos alerta frente a cualquier tentación involutiva.




BIBLIOGRAFÍA
>>>>>>>>>>>>     Consultar aquí toda la bibliografía citada hasta esta entrada
Miraflores, "un castillo encantado". El Correo de Andalucía. 9 noviembre 1979; p. 1, 19-21.



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Descargo de responsabilidad: He utilizado las imágenes sin ánimo de lucro, con un objetivo de investigación y estudio, en el marco del principio de uso razonable - sin embargo, estoy dispuesto a retirarlas en caso de cualquier infracción de las leyes de copyright. Disclaimer: I have used the images in a non for profit, scholarly interest, under the fair use principle - however, I am willing to remove them if there is any infringement of copyright laws.

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