lunes, 4 de mayo de 2026

492. Contra el muro: imágenes de una locura organizada (Bétera, 1982)

Toda buena historia tiene algo de hallazgo inesperado. Esta empezó con unas fotos rescatadas casi al vuelo… y acabó en algo bastante más grande de lo que imaginaba. Las imágenes de hoy llevaban años escondidas entre los pliegues digitales de mi archivo. No parecían gran cosa… hasta que tiré del hilo. Ahora creo constituyen un testimonio impagable de los primeros movimientos de reforma en nuestros hospitales psiquiátricos, con el añadido de una historia casi de valor cinematográfico. No en vano, su protagonista es gran aficionado al séptimo arte y proclive a algún que otro cameo en la gran pantalla.

Las instantáneas que siguen son copias artesanales de unas fotos que me mostró mi querido colega Cándido Polo en su casa de Valencia. Con su permiso, las coloqué apresuradamente sobre mis piernas y las reproduje con el móvil. ¡No podía dejar escapar aquella oportunidad para mi archivo psiquifotero!

Cándido es un gran colaborador del blog (ver aquí un compendio de sus colaboraciones), con quien comparto muchas aficiones, sostenidas sobre todo por su amabilidad y su espíritu coleccionista de trivialidades múltiples, además de otras veleidades historicistas que ambos disfrutamos como chiquillos satisfechos. Ahora, ¡ojo al dato!, como decía alguien, porque lo retomaremos —y de forma sorprendente— más adelante en el relato.

A primera vista, las imágenes no parecerían gran cosa: unas instantáneas de un grupo de jóvenes en lo que podría ser una reunión campestre o uno de aquellos “happenings” que menudearon por la época por motivos de lo más diverso. La pista sobre la naturaleza de la concentración nos la da la pancarta que luce en el portón trasero del legendario “dos caballos” en una de las fotos: “UNETE A LA MARCHA CONTRA EL MURO DE BETERA. COORDINADORA ANTI-MURO”.

Bétera hace referencia al, por entonces nuevo, hospital psiquiátrico situado a unos 20 km de Valencia. Diseñado como alternativa a las terribles condiciones del vetusto manicomio provincial, no estuvo exento de polémica desde antes incluso de su inauguración, tal y como recogimos en la entrada 34: El terrible caso del psiquiátrico de Valencia. España, 1970s.

Si ampliamos el ángulo de visión de la escena, comprobamos que los dos pequeños coches avanzan —como pasos mecánicos de una distópica Semana Santa— arropados por numerosos “cofrades”, alrededor de lo que parece un muro semiconstruido (o quizá semiderruido), hacia lo que al fondo podemos aventurar como el hospital. El cartel que señala el lugar del “rinconcito” añade, además, una curiosa interpelación por el contraste de tan acogedora denominación.

No me dirán que otra de las imágenes rescatadas, la del grafitero, con el cucurucho en la cabeza, arrodillado frente al muro y aplicado en inmortalizar su letanía “VIVA LA LOCURA”, no tiene —más allá de lo inesperado— un valor historiográfico enorme: retrata sin palabras el naif espíritu antipsiquiátrico y reformista que impregnaba aquellos años.

El resto de las fotos nos muestran otros momentos de la marcha de aquel domingo, 21 de febrero de 1982, posiblemente ya alcanzada su meta. Resultan especialmente visibles las bicicletas que, a falta de caballos —mecánicos o de sangre—, muchos de los romeros habrían utilizado. Entre ellos, me gusta reconocer al propio dueño de las fotos originales y hasta ahora creo que inéditas, semiescondido tras una compañera, bajo una atractiva gorra de aire bohemio.


Pero no será este el “complemento añadido” al que aludía al principio, sino la anécdota con la que me topé al intentar documentarme un poco más para redactar esta entrada y que no recuerdo Cándido me hubiera comentado, así como tampoco la recoge en sus libros sobre la historia hospitalaria en Valencia. Sin duda, resultado de su carácter entusiasta y resuelto, a la vez que prudente y discreto.

Como ya explicamos en la entrada 442. (Fugas de ida y vuelta en el psiquiátrico de Bétera (Valencia)), ante la alarma generada en el entorno por las salidas de pacientes a través de agujeros practicados en la malla metálica que rodeaba el recinto, se propuso la construcción de un sólido muro que ofreciera mayor resistencia a la comprensible tendencia a los escarceos extramuros. La contestación que suscitó esta medida entre profesionales, junto con otras insuficiencias denunciadas, llevó a que la prensa se ocupara ampliamente de la situación del hospital.

Y es precisamente en uno de aquellos recortes de prensa, publicado en El País el 31 de enero de 1982, donde me topé con la siguiente historia: “Gran polémica e incidentes en la construcción de un muro en torno al Psiquiátrico de Bétera”. De él entresaco:

…El inicio de las obras ha estado rodeado de un conjunto de incidencias que supondrán la apertura de expediente disciplinario al psiquiatra Cándido Polo, que el día en que se iniciaron las obras se encontraba de médico de guardia. Según señaló el diputado encargado del hospital, Pedro Fos (PSPV-PSOE), el médico, dirigente de la coordinadora contraria al muro, se excedió en sus funciones, "llamando a la Guardia Civil en vez de cuidar a los enfermos".

El médico ordena parar las obras

El médico de guardia, según relata el parte entregado a la dirección del centro, ordenó que se detuvieran los trabajos para desmontar la actual valla metálica que rodea el hospital y que será sustituida por ladrillos y cemento, "al no llevar los trabajadores la correspondiente autorización de los responsables del centro". "Al no poder contactar con el Juzgado de Bétera", prosigue el parte, "solicitó la presencia de la Guardia Civil para que hiciera constancia de lo que consideró una arbitrariedad asistencial: dejar una abertura de más de cien metros en la valla de delimitación del recinto hospitalario, con el consiguiente peligro para las personas internadas". Por otro lado, el médico de guardia recomendó al encargado de obras de Dragados y Construcciones, empresa adjudicataria del proyecto, que "volviera a poner la valla en su sitio".

…Esta inversión ha sido justificada por los responsables de la dirección técnica y política del hospital como medida necesaria para evitar las sucesivas fugas y muertes de internos de Bétera y para calmar la inquietud que las frecuentes escapadas de enfermos provocan en las poblaciones próximas al recinto hospitalario.

Las entidades que forman la coordinadora contraria a este nuevo aislamiento del hospital han recordado, a raíz del comienzo de las obras, "la falta absoluta de respeto a las generalizadas y autorizadas opiniones contrarias a la construcción del muro"…

Opiniones contrarias encabezadas por la Asociación Española de Neuropsiquiatría que consideraba:

…«totalmente desacertada esta medida», y estima que la evolución mundial en este campo de la salud es «ir derribando las tapias para dar soluciones adecuadas a las necesidades de los internados y para poner en práctica eficazmente los instrumentos terapéuticos». La Asociación pide a la Diputación la revisión del acuerdo, no sea que este fuese «fruto de la precipitación e impaciencia que se producen, a veces, ante cierta problemática institucional». (El País, 12 diciembre 1981).

No me negarán ahora que, si la imagen del artista del cucurucho ya resultaba sugerente, esta historia no lo es menos. Podemos imaginar al joven médico de guardia —máxima autoridad clínica en ausencia de sus superiores— enfrentado a la constructora, como una suerte de David moderno frente a Goliat. Un reflejo elocuente de cómo en aquellos años se abrieron paso cambios y reformas hoy difíciles de imaginar. Cuanto más lo pienso, más extraordinario me parece.

Más surrealista aún resulta la justificación con la que la administración defendía la construcción del dichoso muro frente al adecuado mantenimiento del vallado existente:

…argumentaba con «las numerosas fugas de pacientes, ya que la actual valla está llena de agujeros», y aludía a la inutilidad de las reparaciones, pues, «por la propia estructura de la valla actual, vuelve a abrirse con suma facilidad»… «con seis meses que no paguemos indemnizaciones por internos fugados que aparecen muertos», el presupuesto del muro quedaría compensado. El vallado, desde el punto de vista económico es, por tanto, rentable, según la Diputación y la dirección del hospital. Habitualmente, por cada enfermo fugado y muerto extramuros es recompensada la familia, por vía judicial, con cantidades que oscilan entre uno y tres millones de pesetas por muerte. De 1975 a 1980 se han producido, según fuentes de la Diputación, 49 muertes en estas condiciones, lo que supondría, según las evaluaciones del diputado, 49 millones de pesetas, por lo menos, de indemnizaciones, a los familiares, al ser la Corporación responsable subsidiario (El País, 12 diciembre 1981).

También el semanario Interviu se hizo eco del asunto, llegando a enviar a una reportera que acabó ingresada fingiendo ser una enferma mental, en una especie de reencarnación de la intrépida Nellie Bly (para algunos, la “inventora” del periodismo de investigación), quien ya en 1887 simuló una enfermedad mental para ser internada en la temida isla de Blackwell. Diez días después, su periódico enviaba a un abogado para rescatarla, tras haber constatado unas condiciones espeluznantes, con abusos e indiferencia hacia los pacientes como práctica habitual.

En esta ocasión, la historia arranca con el rocambolesco ingreso de una joven transeúnte —la periodista María León— con fingida ideación suicida, que nos guía por el desolado entorno hospitalario y sus absurdas construcciones, como el nunca inaugurado hotel. Desperfectos estructurales, desidia y trato impersonal y despótico hacia los pacientes, en un ambiente casi desprovisto de connotaciones terapéuticas. Una atmósfera más difícil de captar en las imágenes acompañantes de José Vicente Rodríguez, pero que impregnaba la institución de forma persistente y abusiva, y que quizá por ello ha resultado también más resistente a desaparecer, incluso en contextos posteriores.




Para terminar, otro ejemplo del debate y la crispación suscitados por la construcción de el muro de la vergüenza. Publicado en Bicicleta (revista de orientación anarquista) el 7 de junio de 1982, en esta ocasión dejando en evidencia las contradicciones ideológicas y políticas que también entraron en juego: 



Al final, no todas las imágenes documentan lo que se ve: algunas conservan, casi sin querer, el momento en que algo empezó a cambiar. Quizá por eso estas siguen incomodando un poco: porque nos recuerdan que hubo un tiempo en que derribar muros —reales o simbólicos— no era solo una metáfora.






BIBLIOGRAFÍA
>>>>>>>>>>>>     Consultar aquí toda la bibliografía citada hasta esta entrada

Millás, Jaime. Polémica médica sobre la construcción de un muro en torno al Hospital Psiquiátrico de Bétera (Valencia). El País, 12 diciembre 1981. Accesible en https://elpais.com/diario/1981/12/12/sociedad/376959608_850215.html

Millás, Jaime. Gran polémica e incidentes en la construcción de un muro en torno al Psiquiátrico de Bétera. El País, 31 enero 1982. Accesible en https://elpais.com/diario/1982/01/31/espana/381279626_850215.html

Millás, Jaime. Crece la oposición al muro del Psiquiátrico de Valencia. El País, 17 febrero 1982. Accesible en https://elpais.com/diario/1982/02/17/sociedad/382748409_850215.html

León, María. Interviu se coló en el psiquiátrico de Bétera. Nos hicimos pasar por locos. Interviu, n.º 299 de 3-2-1982. pp. 48-51.
Bici Valencia. El psiquiátrico de Bétera. El Muro de la vergüenza. Bicicleta, n.º 47 de junio-julio 1982. pp. 44-45. Accesible en https://fundacionssegui.org/barcelona/es/bicicleta

Polo Griñán, Cándido. Crónica del manicomio. Prensa, locura y sociedad. Asociación Española de Neuropsiquiatría. Colección Estudios 22. Madrid, 1999.

Polo Griñán, Cándido. Los locos de Valencia (1409-2009) : Mitos, rituales y utopías en salud mental. Publicacions de la Universitat de València, 2024.



-----oOo-----
Descargo de responsabilidad: He utilizado las imágenes sin ánimo de lucro, con un objetivo de investigación y estudio, en el marco del principio de uso razonable - sin embargo, estoy dispuesto a retirarlas en caso de cualquier infracción de las leyes de copyright. Disclaimer: I have used the images in a non for profit, scholarly interest, under the fair use principle - however, I am willing to remove them if there is any infringement of copyright laws.



4 comentarios:

Anónimo dijo...

Magnífico e instructivo trabajo, Oscar., como siempre...
Muchas gracias por hacernos partícipes con generosidad del fruto de tus investigaciones!
Mónica

Oscar Martínez Azumendi dijo...

Gracias a ti, Mónica, por dejarte caer por aquí y, sobre todo, interesarte por ello. Aunque parece que es otro mundo, no ha pasado tanto tiempo desde esas imágenes, que merecen la pena no olvidar. Atenta, porque creo que habrá una continuación del tema :-)

Anónimo dijo...

Gracias por tu articulo y documentación

Oscar Martínez Azumendi dijo...

Gracias a ti por la visita y, además, tomarte el tiempo para comentar. Me anima comprobar que puede interesar.