sábado, 18 de junio de 2022

442. Fugas de ida y vuelta en el psiquiátrico de Bétera (Valencia)


Volví hace unos días de Valencia, con la satisfacción en el cuerpo tras el reencuentro con colegas con quienes durante los últimos tiempos solo habíamos contactado virtualmente. Pero, afortunadamente, esta vez hemos podido hacerlo ya en una celebración presencial con ocasión de las XII Jornadas de Historia de la Psiquiatría de la AEN. Para quien estuviera interesado en sus contenidos, el blog amigo "Diario de un médico de guardia" de David Simón ha recogido un resumen de estos. Durante las mismas, además de las habituales presentaciones orales, los organizadores han tenido a bien obsequiarnos con una serie de exposiciones acompañantes que, además, van a permanecer abiertas hasta bien entrado octubre para disfrute de cualquier visitante interesado.

En la entrada anterior, ya comenté acerca de una de las exposiciones, “La nave de los locos”, comisionada por Cándido Polo y Ana Hernández, donde, entre los diversos libros, documentos y aparatos históricos recogidos, encontramos una nutrida colección de imágenes fotográficas, bien como parte de las publicaciones expuestas, bien colgando de sus paredes por su propio valor testimonial.

Pero, de todas ellas, hoy solo voy a fijarme en una particular serie de instantáneas que, en formato casi de historieta gráfica, narraba un pretérito episodio de la vida institucional cotidiana en el hospital psiquiátrico de Bétera. De hecho, las circunstancias allí retratadas ya las conocía por referencias críticas a las mismas en alguna publicación de la época, cuando se denunciaron diferentes deficiencias e incluso maltrato a los enfermos allí atendidos.


En las fotos expuestas (a mi modesto entender, mal ordenadas secuencialmente), las cuatro primeras de José Vicente Aleixandre y las cinco restantes de Ana Torralva, vemos a un grupo de personas, previsiblemente pacientes hospitalizados, no sabemos si saliendo o entrando al hospital por un hueco abierto en la valla metálica que rodeaba el recinto. Objetivo que no parecen especialmente interesados en disimular ante el observador, más bien aparentando todo aquello ser algo habitual. En definitiva, parte de la rutina diaria de los protagonistas, llevada a cabo incluso grupalmente y con frecuencia, toda vez que la evasión fue inmortalizada, al menos, por Torralva y Aleixandre, además de la imagen de E. Márquez que antes ilustró uno de los artículos en la prensa a los que nos referíamos arriba, o las que se habían publicado días antes por El Caso, trufadito de impactantes titulares.



Fotos José Vicente Aleixandre.




Fotos Ana Torralva.




Cabecera y una de las imágenes del artículo de Margarita Landí en El Caso (4 septiembre 1976). Titulado "Valencia: Intolerable ambiente en el hospital psiquiátrico de Bétera", en el texto se recogen otros titulares secundarios sin desperdicio, tales como: "Un millar de enfermos incontrolados entran y salen cuando quieren”,  "Intolerable falta de control", "La violadísima cerca metálica", "Anecdotario demencial", Hurtan, beben, viajan y hacen el amor a su antojo" o, rematando, "Se pide que un muro de piedra sustituya la cerca metálica que circunda los terrenos del hospital"



Foto de M. Márquez. En: Manicomio de Bétera, Valencia: Los locos están afuera. Interviú, n.º 18 de 16-9-1976. pp. 57-59.

Comentando con Cándido Polo acerca de las fotos, me explicó que las primeras noticias de fugas por el agujero de la valla de Bétera debieron circular antes de 1976, no pudiendo precisármelo bien dado que él empezó a trabajar allí en junio de1977. Las fotos expuestas debieron de ser tomadas en algún momento de 1979, cuando eran frecuentes las quejas en la prensa y acudieron los primeros reporteros de Valencia Semanal. Las mismas fotos de Ana Torralva fueron impresas por Diario de Valencia en noviembre de 1981, y luego por Noticias al Día y en El País, ya con la bronca desatada por el muro, que se construyó en 1982.

En cualquier caso, nada especial que pudiera sorprenderme realmente por parte de los protagonistas de la escena, ya que estaremos todos de acuerdo en que casi resulta una decente obligación la ocasional escapada no autorizada de cualquier entorno residencial con estrictas normas de control, bien sean colegios (recuerdo, con cierta nostalgia clandestina, la llave que tuve de una puerta de salida lateral del mío, que alguien se había ocupado de copiar de algún original a escondidas), internados, campamentos, hospitales. Y, lógicamente, un hospital no podía ser menos.

Sin embargo, la inesperada visión allí congelada de lo que sin lugar a duda resultaba un secreto a voces institucional, si hizo despertar en mí dos reflexiones. Por una parte, ¿por qué las personas responsables del mantenimiento de las instalaciones no hacían nada por reparar aquel agujero que, a modo de válvula de escape, permitía el paso hacia afuera y hacia adentro, de quienes, de otro modo, previsiblemente lo tendrían vetado por la puerta del establecimiento? Por otra, si hablamos de fugas, resulta chocante que estas fueran de tiempo limitado, debiendo los desertores estar atentos al reloj para volver a la hora justa si no deseaban acostarse con la tripa vacía.
Manicomio de Bétera, Valencia: Los locos están afuera. Interviú, n.º 18 de 16-9-1976.

Quizás todo aquello no era más que la triste constatación de la existencia de normas y costumbres no escritas (pero reconocidas por todos), por las que la propia institución gestionaba situaciones que no sabía hacer de otra forma, permitiendo así la distracción fuera de los muros del manicomio de algunas personas que de otra manera no pudiera justificarse su encierro total. Quizás una encubierta adaptación de aquella máxima que proclamaba ¡la libertad es terapéutica!, pero en su versión cargada de cinismo.

A continuación, aprovecho para incluir otras imágenes, estás algo más tardías en el tiempo cuando, tras las críticas desatadas por aquellas salidas, se construyó un nuevo muro algo más sólido. Al parecer, las imágenes fueron tomadas coincidiendo con la visita de un periódico local, secundaria a un incendio que había tenido lugar en uno de sus pabellones la noche anterior. Las instantáneas dan testimonio de que las ansiadas escapadas no llegaron a desaparecer, si bien no resultaban exentas de riesgos mayores.  Quizás se trata simplemente del empuje de la naturaleza humana al enfrentarse a un muro delante.







Psiquiátrico de Bétera. Foto © Juan J. Monzó, 2011

Antes de acabar, simplemente quiero recordar que además de esta exposición ("La nave de los locos"), ubicada en el centro cultural La Nau, el visitante podrá disfrutar de “La piedra de la locura. Una historia de la terapéutica psiquiátrica” (comisariada por Enric Novella y Javier Balaguer) en el Palacio de Cerveró, así como la instalación artística “Espill del mon” (Espejo del mundo), de Patricia Gómez y Mª Jesús González, también en La Nau. De esta última, impresionante y sugerente, nos ocuparemos en la próxima entrada.


BIBLIOGRAFÍA.



Landí, Margarita. Valencia: Intolerable ambiente en el hospital psiquiátrico de Bétera. El Caso, n.º 1270 de 4-9-1976. p. 12-15.



Dasi, R. Manicomio de Bétera, Valencia: Los locos están afuera. Interviú, n.º 18 de 16-9-1976. pp. 57-59.

Forés, Jose; Martínez Valencia, Javier. Un incendio obliga a desalojar un pabellón del psiquiátrico de Bétera. Las Provincias, 24 mayo 2011. Accesible en https://www.lasprovincias.es/20110524/mas-actualidad/sucesos/incendio-obliga-desalojar-psiquiatrico-201105240835.html. Fotografías de Juan J. Monzó accesibles en la sección de multimedia https://www.lasprovincias.es/multimedia/fotos/ultimos/77812-incendio-psiquiatrico-betera-6.htmlQ

Simón Lorda, David. Sobre "Arte, Clínica, Historia" (en la Jornadas de la Sección de Historia de la Psiquiatría de la AEN, Valencia, 26, 27 y 28 mayo de 2022). Diario de un médico de guardia. 8 junio 2022. Accesible en https://diariodeunmedicodeguardia.blogspot.com/2022/06/sobre-arte-clinica-historia-en-la.html


Martínez Azumendi, Óscar. La fotografía como llamada de atención social frente a la enfermedad mental y denuncia del manicomio. En VV AA. La Nave de los locos. Una odisea de la sinrazón (catálogo de la exposición). Universidad de Valencia, 2022. pp.160-75.









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Descargo de responsabilidad: He utilizado las imágenes sin ánimo de lucro, con un objetivo de investigación y estudio, en el marco del principio de uso razonable - sin embargo, estoy dispuesto a retirarlas en caso de cualquier infracción de las leyes de copyright. Disclaimer: I have used the images in a non for profit, scholarly interest, under the fair use principle - however, I am willing to remove them if there is any infringement of copyright laws.

4 comentarios:

maria.armas dijo...

Qué buenas las fotos de las fugas...
yo he visto alguna de éstas también en leganés, pero nunca llegué a fotografiarlas
gracias Oscar

Oscar Martínez Azumendi dijo...

Gracias a ti por la visita y el comentario. Un cordial saludo, María.

Luis F. Yarritu dijo...

Interesantes tus dos reflexiones, Oscar. Los rotos de la alambrada no se reparaban deliberadamente y comer es la primera necesidad.
Trabajo concienzudo el tuyo!!

Oscar Martínez Azumendi dijo...

Gracias por la visita, Luis. Desde luego que esas macroinstituciones funcionan de forma más complicada de lo que a primera vista pudiera parecer.