jueves, 2 de julio de 2026

495. Miraflores, “un castillo encantado”. La precuela.

El mes pasado iniciaba una de las entradas psiquifoteras con estas palabras: «No sé qué sería de Psiquifotos sin la espontánea colaboración de amigos, conocidos e, incluso, desconocidos…». Hoy no puedo sino reafirmarme en esa idea para compartir lo que bien podríamos considerar la precuela del material iconográfico que motivó aquella entrada. Un conjunto de documentos que nos devolvía a la realidad de un hospital psiquiátrico a finales de la década de 1970 y al clima profesional de denuncia y reivindicación que acabaría catalizando la posterior reforma asistencial.

En aquella entrada comentaba que había recibido un mensaje ofreciéndome un recorte de prensa con un pequeño reportaje fotográfico sobre el Hospital Psiquiátrico de Miraflores, en Sevilla. La inesperada propuesta me llegaba de un amigo en la nube, el psicólogo Juan Luis Piñero, que durante aquellos años formó parte de la plantilla del hospital y participó activamente en los intentos de transformación de la institución. El artículo, publicado en El Correo de Andalucía el 9 de noviembre de 1979, era la continuación de otro aparecido el día anterior con distintas imágenes que, por desgracia, no me había sido posible localizar, tal y como señalé en el mismo post.

No habían pasado ni un par de días cuando recibí otra agradable sorpresa en mi buzón. Venía de Agustín Toranzo, de Intermedia Producciones, a quien conocía de algunos intercambios interneteros relacionados con un documental que, al parecer, acaban de finalizar y del que espero dar cumplida cuenta en cuanto se estrene.

En su amable mensaje me explicaba que no era extraño que no hubiera conseguido localizar el artículo anterior, ya que, aunque el periódico está digitalizado, no es de acceso público. Por ello había acudido personalmente a la biblioteca de Sevilla para localizarlo. Y junto a su correo venían un par de archivos adjuntos que no solo contenían la precuela del artículo que dio origen a la anterior entrada del blog, sino también otro texto que, a modo de secuela, utilizaba una serie de fotografías presentadas y contextualizadas de una forma que yo nunca antes había visto y de la que, obviamente, tampoco había mostrado ningún ejemplo similar en Psiquifotos.

El primero de esos artículos (El Correo de Andalucía, 8 de noviembre de 1979) gira en torno a una entrevista con el diputado visitador del Hospital Psiquiátrico. Para quienes no estén familiarizados con esta figura, se trataba de un cargo político de la Diputación Provincial cuya función principal era supervisar el funcionamiento de los centros dependientes de la institución y velar por la atención prestada a sus pacientes.

Bajo el expresivo título «El psiquiátrico de Miraflores, sin orden ni concierto», el diputado denunciaba la lamentable situación del hospital y el estado de abandono en que se encontraban muchos de sus pacientes. De sus declaraciones, sin embargo, me interesa rescatar no tanto las referencias a la suciedad o a la escasez de medios —aspectos que, por desgracia, conocemos bien por otras entradas psiquifoteras y que constituían casi el pan nuestro de cada día en numerosas instituciones de la época— como dos cuestiones que, a mi juicio, no siempre han recibido la atención que merecen.

La primera era la convivencia de adultos con los niños y jóvenes del Centro de Educación Especial: «…desde paralíticos cerebrales hasta oligofrénicos. Es demencial que este centro esté ubicado dentro del recinto del Hospital Psiquiátrico. Además, aunque es muy triste decirlo, es una escuela donde hay niños aprendiendo la carrera de locos».

La segunda hacía referencia a las relaciones entre los mismos profesionales y al clima laboral, un aspecto generalmente pasado por alto cuando se describe el funcionamiento de una institución: «Hay quien dice que allí existe un "caos institucional" desde el punto de vista de las relaciones humanas. Esto repercute en los pacientes, que al recibir tantos mensajes contradictorios se hunden más en su ruptura: es la psicosis institucional… Según informes que obran en mi poder, hay una total ausencia de contacto entre los turnos de mañana, tarde y noche; siguen sin resolverse los problemas en las relaciones entre el personal técnico y el auxiliar, la indefinición del papel del personal religioso y la necesidad de una coordinación por parte de la dirección del hospital».

Creo que merece la pena detenerse en estos aspectos, porque difícilmente los encontraremos reflejados en las memorias hospitalarias anuales, habitualmente centradas en describir recursos materiales, cifras de actividad o mejoras técnicas, pero mucho menos en el complejo entramado de relaciones humanas que condicionaba la vida cotidiana de estas instituciones.

Pasemos ahora a las imágenes que recorto del artículo. Corresponden a unos años anteriores a la fecha de publicación de la entrevista, si bien no parece hubieran sido superadas plenamente a pesar de lo que se allí se decía, tal y como el mismo Correo de Andalucía publicaba al día siguiente..









Y, ahora que ya estamos en tiempo de descuento antes de las vacaciones, será mejor no alargar demasiado esta entrada. Dejaremos aquí, por el momento, la precuela de este «castillo encantado» de Miraflores. La secuela llegará muy pronto.


BIBLIOGRAFÍA
>>>>>>>>>>>>     Consultar aquí toda la bibliografía citada hasta esta entrada
Holgado Mejías. El psiquiátrico de Miraflores, sin orden ni concierto. El Correo de Andalucía. 8 noviembre 1979.
Holgado Mejías; León, Miguel Ángel (fotos). Miraflores, "un castillo encantado". El Correo de Andalucía. 9 noviembre 1979; p. 1, 19-21.



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