No es frecuente encontrarnos colgadas de la pared de un museo una colección de recientes fotografías mostrando la precaria situación asistencial y humana de un hospital psiquiátrico. Así expuestas, entre otras obras de arte, asaltan al visitante confrontándole con la dureza de la realidad y la necesidad de no dejar caer en el ostracismo a sus doloridos protagonistas.