lunes, 9 de mayo de 2011

187. La evidencia que tenía Marañón.


En la entrada anterior recogíamos algunas de las alegaciones que hizo Marañón para justificar su experimento fotográfico en el Nuncio, entre ellas la atribución de la hipótesis de los locos como modelos del Greco a Cossío, incluida alguna errata bibliográfica que, arrastrada a lo largo del tiempo, dificultaría el contrastado contextual de unas imprecisas referencias en relación con unas fotografías.

Descartado entonces que Cossío hiciera experimentos fotográficos similares a los de Marañón, volvemos aquí de nuevo a la teoría de los locos como modelos. Una hipótesis que generalmente se pasa por alto venía de mucho antes de la realización de las polémicas fotografías en 1954, y que no siempre se había vinculado al pensamiento de Cossío.


Ya en 1927, en el que es probablemente su primer trabajo publicado sobre el Greco, Don Gregorio relaciona el aspecto de las figuras pintadas por el cretense con un tipo constitucional asociado a determinadas enfermedades mentales. “Este canon corresponde exactamente a lo que en medicina se llama el hábito asténico”, explica, “un modelo que sin duda tenía casi siempre delante y copiaba con detalles de una delectación realista, que recuerda, a veces, las láminas de los libros de patología”. Y con referencia a los psiquiatras de la época y su terminología recuerda los tipos constitucionales de Krestchmer conjeturando: “¿Quién era ese ser asténico y espiritado que tenía el pintor tan metido en sus ojos?... en Toledo, en el barrio de la Judería, estaba en contacto, seguramente, con muchedumbre de seres asténicos, flacos, espiritados, leptosómicos… Es preciso recordar que entre los judíos se da con gran frecuencia este tipo”. Pero aún da un paso más allá para interrogarse por la psicología de aquellos sujetos retratados que le impresionan o bien de “inmovilidad estática, catatónica”, o bien “de agitación, de inquietud, de frenesí, de dinamismo atormentado”, precisamente características psicológicas de la mayoría de los asténicos, remedando “arquetipos esquizoides puros”. De aquí, convencido como vemos de que el Greco dispondría de numerosos modelos donde inspirarse en su entorno inmediato, prosigue añadiendo posibilidades médicas, como el hipertiroidismo, para explicar no solo el hábito somático sino otras características como la inquietud motora o la exagerada afectividad. Juventud hipertiroidea que Marañón identifica especialmente en algunas de las mujeres (Vírgenes, Santas…) retratadas. Dicho esto, Marañón también aclara que la tipología del Greco tuvo que ser debida a “una reacción… ante un ambiente de tipos reales”, pero en ese primer escrito serían modelos muy alejados de poder ser considerados los inquilinos del temido Nuncio, calificando a el Greco de pintor “de un tipo y de un carácter humano, no patológicos, sino situados en esa zona… que se columpia entre la normalidad y la patología”.

Pero no tuvo que pasar mucho tiempo para que tanto Marañón, como el Greco y unos desafortunados locos, vieran cruzarse sus destinos en 1930.


A finales de ese año “…en la sala de locos del hospital Provincial de Madrid alguien levantó la vista sobre la miseria humana que la habita, y topó en las alturas de un muro con un viejo cuadro, desgarrado, sucio, lamentablemente maltrecho, que, más bien qué a un santo, parecía representar a un energúmeno, a modo de recuerdo iconográfico de algún loco que hubiese paseado hace siglos su quimérica actividad por este mundo. Tal piltrafa pictórica interesó a médicos y visitantes, y entre los primeros el doctor Marañón diagnosticó certeramente qué el sujeto representado no era ningún loco, sino más bien un San Jerónimo pintado por el Greco, el extraño artista cretense, que en opinión del vulgo fue un lunático, y para los doctos un genial revolucionario de la técnica y de la estética de su tiempo”.


Con ocasión del descubrimiento, Don Gregorio fue invitado a dar su opinión, siendo en una de esas entrevistas, realizada de forma apresurada en su domicilio, cuando Marañón descubre al entrevistador su peculiar teoría, añadiendo a los judíos a los locos como modelos del pintor. Además, y de de forma muy pertinente para el tema que nos ocupa, sugiere la utilización de técnicas fotográficas para cotejar su proposición como posibilidad. Técnicas con resultados de gran valor iconográfico utilizadas en muchos de los volúmenes que sin duda tenía en su biblioteca como veremos un poco más adelante, incluida la Iconographie photographique de la Sâlpetriére dirigida por Charcot.


- Se ha encontrado… (el cuadro), al hacer las obras. La luz ha animado á San Jerónimo, le ha mostrado tal como era, como nunca se le supo encerrado en sombras, con la presencia de críticos de arte tan extraños como eran los que allí entraban: los locos del Hospital.
Marañón se convoca á sí mismo, piensa un momento y dice:
- Claro que donde mejor podía estar era entre locos.
- ¿Y eso?
- ¡Ah, eso es, ni más ni menos que una teoría!. Verá usted; Yo tengo la evidencia de que el Greco pintaba locos. Sus modelos fueron casi todos los locos del Nuncio de Toledo. La cosa es clara: contra lo que era frecuente en los artistas de la época, el Greco se interesaba por los intravertidos, por los que se vierten hacia dentro y tienen la vida del espíritu; lo contrario que Rubens, por ejemplo, que buscaba los tipos extravertidos, la alegría y opulencia de las formas.
- ¿De modo que usted cree que los modelos...?
- Locos y judíos. Judíos de Toledo. Allí quedan aún tipos estupendos, con sangre judía; tipos que cogiéndolos con una máquina fotográfica reproducirían exactamente modelos del Greco. Aquí, en Madrid, yo tengo en cartera á un portero formidable. La cabecita pequeña, el cuerpo espirituado... Nada más le vi, le pregunté si era de Toledo. Era, en efecto, de La Puebla de Montalbán. Si se le pusiera una mitra, resultaría el auténtico San Bernardino…
… El doctor Marañón va á un estante de su biblioteca y saca un libro. Busca en él, y me dice, mostrándome unas fotografías de esas médicas, pavorosas y enfermizas de placa, fotografías de galería de hospital ó de texto de criminología.
- ¿Qué le recuerdan estas figuras?
- Apóstoles del Greco... afeitados. Es el mismo tipo.
- ¡Naturalmente! Mire usted la disimetría facial, la cabecita pequeña... No pintaba así por capricho, sino porque aquellos seres existían, tenían una realidad evidente… Y estas fotografías del libro son de los mismos tipos asténicos que él buscaba y prefería…


Y, como premonición para décadas venideras, ese año de 1930, el reportero concluía:

Esta media hora con el ilustre é inquieto -¡qué pocas veces se aúnan estos adjetivos!- doctor Marañón tiene el valor de una promesa. La teoría suscitada con motivo de la aparición del nuevo Greco del Hospital debería ser ampliada y formalizada por él”.


----------------------------------------------------------------------------
La serie completa relacionada con los locos del Nuncio, El Greco y Marañón:

181. Vida Provinciana. Una tarde entre locos.
182. El Greco, Marañón y los locos del Nuncio de Toledo.
184. El experimento psiquifotero de Marañón.
185. Repercusión mediática de las psiquifotos de Marañón.
186. Explicaciones de Marañón sobre la teoría de los locos como modelos.
187. La evidencia que tenía Marañón.
188. El pensamiento que tendría Cossío.
189. Rizando el rizo del Nuncio.
190. Un souvenir del Nuncio Nuevo.

----------------------------------------------------------------------------


BIBLIOGRAFIA.



Marañón, Gregorio. Nuevas notas médicas sobre la pintura de El Greco. Rev. De las Españas, Madrid, enero-febrero 1927, II (5-6): 3-6.




González Ruano, César. Un Greco aparecido en el hospital Provincial. Heraldo de Madrid. 4 noviembre 1930, p. 16.




Méndez Casal, Antonio. El “Greco” de la Diputación de Madrid y su restauración. ABC. 21 junio 1931, pp. 20-21.






González Ruano, César. San Jerónimo, el doctor Marañón, los locos del Nuncio y un reportero. La Esfera. 15 noviembre 1930, p. 35.



Martínez Azumendi, O. El Greco, Marañón y los locos del Nuncio de Toledo. Norte de Salud Mental. 2011, IX (39):93-102. Accesible aquí.








-----oOo-----


Descargo de responsabilidad: He utilizado las imágenes sin ánimo de lucro, con un objetivo de investigación y estudio, en el marco del principio de uso razonable - sin embargo, estoy dispuesto a retirarlas en caso de cualquier infracción de las leyes de copyright.
Disclaimer
: I have used the images in a non for profit, scholarly interest, under the fair use principle - however, I am willing to remove them if there is any infringement of copyright laws.