Los psiquiátricos abandonados siguen ejerciendo una poderosa atracción. Entre la documentación, el mito y el morbo, este recorrido fotográfico por un hospital cerrado en Galicia invita a reflexionar sobre la memoria material del manicomio y sobre cómo seguimos mirando —y representando— la enfermedad mental.
Vagar por tenebrosos edificios abandonados —máxime si se encuentran en lugares remotos y, sobre todo, si es de noche— no parece una actividad placentera para la mayoría de los mortales. Sin embargo, ello no disuade a determinados grupos de personas, cada uno con intereses u objetivos muy distintos, cuando no abiertamente contrapuestos. La invitación de hoy pasa, precisamente, por visitar una de esas construcciones inquietantes: un hospital psiquiátrico cerrado hace algunos años y cuyo futuro sigue siendo incierto.
Pero vayamos por partes. Decíamos que los edificios abandonados atraen a una variopinta fauna de intrépidos exploradores. Por un lado, están los “depredadores” que acuden a la llamada de todo aquello que puede desmontarse y robarse de lo que aún queda en pie, junto a una categoría menor de “parásitos” cuyo inexplicable placer consiste en vandalizar las instalaciones con pintadas y destrozos al azar. Junto a ellos existen otros que, siguiendo nuestro símil zoológico, podríamos denominar “comensales”: aquellos que alimentan su espíritu con imágenes documentales sin necesidad de dañar el entorno que visitan, llegando incluso a ocultar celosamente su ubicación para protegerlo de los primeros. También están los animales “crepusculares” y “nocturnos”, los cazafantasmas, generalmente armados con grabadoras y otros complementos esotéricos, al acecho de psicofonías y presencias espectrales. Para estas dos últimas comunidades ecológicas, un manicomio abandonado constituye uno de sus hábitats predilectos.
Echando la vista atrás, en Psiquifotos
ya nos hemos interesado en anteriores ocasiones por la fotografía de entornos
abandonados (ver abajo algunos ejemplos) —el denominado Urbex— dentro de lo que se ha dado en llamar la exploración
de lugares “noir” o “dark”, precisamente por su carácter inquietante y oscuro,
habitualmente asociado a la miseria y al sufrimiento humanos. Buena muestra de
ello es la multiplicidad de publicaciones existentes, algunas de las cuales se
referencian en el apartado de bibliografía.
Cada cual verá qué le evocan estas fotografías. Yo no puedo dejar de detenerme en aquellas que muestran una suerte de altar dedicado a Virtudes, una desafortunada mujer que permaneció allí ingresada y que fue protagonista de un caso muy mediático del que se ocupó la prensa de toda España, reflejo de una determinada forma de entender y atender la enfermedad mental en su época.
1º. …No se puede saldar un caso como este con culpabilidades directas o larvadas al medio familiar, о abandono sociogeográfico, a diagnósticos académicos, destinos heredados y atávicos, etc.
La asistencia en Salud Mental pasa por una atención básica desde el primer eslabón, es decir, la atención primaria, donde los técnicos sanitarios, hasta las autoridades locales y responsables de la comunidad, están implicados en dicho proceso de atención a la Salud tal como viene definido por la OMS.
Asimismo, es necesario entender, que la familia y el medio sociofamiliar son, no sólo parte actuante sino también receptora de atención y asistencia.
2º. Es ya demostrado lo anacrónico de una asistencia en Salud Mental, basada en el Manicomio, siendo necesario modernizar y adecuarse a las pautas actuales del conocimiento psiquiátrico.
Hace ya varios años que los manicomios en nuestro país han sido contestados y denunciados como anacrónicos y obsoletos, precisos de eliminación y reconversión…
Todo ello, claro está, aderezado con una serie de tópicos recurrentes vinculados a la leyenda negra que suele acompañar a los manicomios: desde la confusión diagnóstica entre esquizofrenia y discapacidad intelectual profunda (la “subnormalidad” de la época), pasando por el desconocimiento de que las autolesiones pueden ser extremadamente graves en algunos casos de trastornos del desarrollo intelectual —otra forma actual de referirse al antiguo “retraso mental”— y no necesariamente expresión de desesperación, rebeldía o psicosis, hasta afirmaciones tan efectistas como que el psiquiátrico en cuestión fue “uno de los más grandes y duros de Europa”. Conceptos erróneos que venden bien cuando se trata de construir un relato de amenaza, pesadilla y violencia, suficiente para justificar ruidos inexplicables coincidentes con la mera evocación de la desdichada Virtudes.
Sin embargo, y sin pretender ocultar las miserias y atropellos asociados al modelo manicomial ni la afortunada superación progresiva de muchas de sus prácticas asistenciales, nada de todo ello contribuye hoy a la desestigmatización de la enfermedad mental si seguimos asociándola a figuradas almas en pena que arrastran eternamente sus desgracias entre muros ahora decrépitos. No es infrecuente que esta visión se perpetúe, existiendo incluso publicaciones monográficas que, bajo un falso barniz periodístico, se nutren de relatos improbables dirigidos a espíritus crédulos e impresionables. Dejémoslo ahí.
Sea como fuere, estas fotografías nos ofrecen una oportunidad para mirar con cierta distancia crítica un pasado aún cercano y no del todo resuelto. Sirvan estas líneas, además, para agradecer de nuevo al blog “El Bierzo perdido” la cesión de las imágenes y a David Simón Lorda, del blog "Diario de un médico de guardia", por señalarme el camino hasta ellas y que no daremos por concluido hoy, merecedor de cierta continuación en alguna entrada venidera.
| BIBLIOGRAFÍA | |
| >>>>>>>>>>>> Consultar aquí toda la bibliografía citada hasta esta entrada | |
| Gray, J. Gerrity, M. Abandoned Asylums of New England. A photographic journey. Uni Graphic. Woburn, 2003. | |
| Skrdla, H. Ghostly Ruins. Americas´s forgotten architecture. Princeton Architectural Press. New York, 2006. | |
| Gethard, C. Insane adventures inside New York´s abandoned asylums and hospitals. En Weird New York. Sterling Publishing. Co. New York, 2005: 243-259. | |
| De Rosa, Yvonne. Crazy God. Damiani. Bologna, 2007. | |
| Payne, C. Sacks, O. Asylum. Inside the Closed World of State Mental Hospitals. The MIT Press. Massachusetts. 2009. | |
| Davis, M. Asylum. Inside the pauper lunatic asylums. Amberley. Gloucestershire, 2014. | |
| Leira, Adriana. Los espacios de Toén. Autoedición, 2015. | |
| Una joven subnormal de Lugo se arrancó los ojos tras estar encerrada veinte años. ABC. P. 32. | |
| Sánchez Pombo, Ernesto. La joven que se arrancó los ojos, caso límite de un psiquiátrico caótico. El País. 7 agosto, 1984. P. 11. | |
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Comisión de Asistencia. Informe sobre el caso "Virtudes Blanco Hermida". Revista Asociación Española Neuropsiquiatría. N.º 11; 1984: 431-2. |
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García Bautista, José Manuel. Manicomios malditos. Misterios, historia, maldiciones, enigmas, simbolos, apariciones. Ed. Almuzara. 2022. |






























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