lunes, 5 de marzo de 2012

218. De chirenes y vagabundos.

Desde hace ya bastante tiempo venía yo dando vueltas a la cabeza buscando la mejor manera de abordar el tema que nos entretendrá durante las próximas semanas en la serie que iniciamos hoy. Asunto resuelto, como para el burro flautista aquel de la fábula, cuando mi buen amigo Juan Medrano inesperadamente me ha hecho llegar algunos de sus recuerdos, indagaciones y reflexiones en torno a una serie de chirenes pobladores de la Villa de Bilbao.

Ya veremos en una entrega posterior qué es eso de chirene bilbaíno. Para mí, en un principio se trataba de presentar alguna imagen psiquifotera de los muchos personajes peculiares que pueblan nuestras ciudades, confundidos entre el paisaje urbano con el que establecen una particular relación de dependencia mutua.

Son muchas las personas, ahora más debido a los estragos de la crisis económica, que tienen las calles de las ciudades como único refugio. Entre ellas, un gran número aquejadas de una enfermedad mental que hace incluso más amarga su subsistencia, engrosando las filas de los que ahora llamamos “sin techo” o “sin hogar”, traducción directa del “homeless” anglosajón, para alguno de los cuales los franceses acuñaron un más eufónico “clochard”. En definitiva nuestros prosaicos “vagabundos” y aquellos, en otros tiempos no tan remotos, que catalogábamos con fines estadísticos como “transeúntes”. Junto a los anteriores, coexisten además otro indeterminado número de particulares personajes ciudadanos, quienes aún teniendo un domicilio habitual a la usanza del común de los mortales, su especial relación con el entorno y la ciudadanía no pasa desapercibida a lo largo de los años precisamente por su idiosincrasia personal, que les lleva a ser parte insustituible del entorno urbano, alimentando todo tipo de fantasías y leyendas sobre su verdadera identidad y circunstancias personales.

Algunos de todos esos anteriores personajes, tras su desaparición de la ciudad y por diferentes motivos, son añorados por quienes les conocieron de lejos y ahora se resienten por su falta. La añoranza puede llegar al punto de que la propia ciudad les dedique sentidos homenajes nunca intuidos en vida, incluidos monumentos conmemorativos precisamente en aquellos lugares por el que se dejaban ver más habitualmente. Es el caso del emigrante gallego José Mª López Lledín, quijotesco “Caballero de París” que sigue paseando en apresurada figura por una de las céntricas calles de la vieja Habana, o de las también gallegas Corelia y Maruxa, “Las dos Marías” o “Las dos en punto”, en el Parque de la Alameda de Santiago de Compostela, donde parecen seguir entreteniéndose como lo hicieron durante décadas con los jóvenes estudiantes y sus bromas. De igual forma que la “Loca Luz Caraballo” apunta acusatoriamente hacia algún lugar, convertida en estatua de sal en una colina de la Mérida venezolana, por la pérdida de sus cinco hijos.


El Caballero de París.


Posando junto al Caballero en las calles de La Habana, Cuba.


Corelia y Maruxa, "las dos Marías" o "las dos en punto" en el parque de la Alameda de Santiago de Compostela.

Loca Luz Caraballo, en el parque que lleva su nombre en la carretera trasandina en Mérida, Venezuela.


Otros tantos fueron reivindicados o inmortalizados a través de la música, como le ocurrió al anónimo “loco de la vía”, aquel que “vivía por donde corría con monotonía el tren” y que cantó el argentino Rafael Amor. O aquella otra particular loca bilbaína que conoceremos en alguna de las próximas entradas.



Mientras que en otras ocasiones, es la prensa gráfica y escrita quien se ha hecho eco de estos personajes, siendo muy abundantes los ejemplos a lo largo de los años, lo que ahora nos permite conocer a alguno de aquellos ilustres. Es el caso de Diego Peredo “El marquesito”, “figura decorativa de la calle Florida” en Buenos Aires.


El marquesito en el manicomio, en enero de 1900.

El marquesito de alta, un año después.


O Don Julio, “extremeño de nacimiento y sevillano de afición”, soldado y luego zapatero, que una vez escribió al ABC desde el manicomio: "Al pueblo sevillano —decía—; al señor marqués de Nervión, a los socios de la Fiambrera, a los señores... (y aquí una lista interminable de conocidos casinistas sevillanos); a todos, ruego que me quiten la locura intermitente del bolsillo y me saquen de aquí y me devuelvan a mi Sevilla".

Don Julio.

Hace continuamente la Señal de la Cruz para ahuyentar a los espíritus maléficos.

Con su capa a cuestas, repartiendo mandobles o lanzando requiebros a las chicas guapas.


Todos ellos, aparentemente insignificantes personalidades, que también han merecido perpetuarse en algún que otro libro de historia de la psiquiatría, como aquellos colombianos de los que los periódicos satíricos de la segunda mitad del S. XIX se ocuparon en recoger sus anécdotas para quedar luego oportunamente inmortalizados con fines académicos.





Y para acabar, solo me queda por decidir en qué apartados del índice de temas clasificar las entradas que Juan generosamente nos brinda. Creo que lo haré en el 16, correspondiente a las psiquifotos "arquitectónicas y ambientales", precisamente por ser las calles de nuestras ciudades las que actúan a modo de “institución” donde nuestros protagonistas residen y ambientan, así como también pudiera hacerlo en el 18, aquel que engloba las psiquifotos "del entorno doméstico", precisamente por ser figuras de nuestra cotidianeidad más inmediata si bien a veces pasada por alto.

Y como prometedor sumario de lo que en entregas venidera disfrutaremos, aquí está el índice de las mismas. A cuenta de Juan Medrano, chirene psiquiatra bilbaino emigrado tierra adentro, autor de psiquiatría insólita, miembro de la TxoriHerri Medical Association, e integrante de los The Beautiful Brains, entre otras cosas serias.


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La serie completa relacionada con los chirenes:

218. De chirenes y vagabundos.
219. “Cabesita de Ajo”.
220. Chirenes clásicos de Bilbao.
222. La loca de Arrikibar.
223. Txomin.
227. A., el clochard del Sagrado Corazón.
228. Madriles.
230. Una “bag lady” chirene.
268. Psiquiatría comunitaria prístina: La vendedora de responsos.

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P.D. Nada más publicar esta entrada, Juanjo Martínez Jambrina, buen colega de profesión y bloguero de afición en “Tierra Libertad”, me señala desde Avilés la existencia de Doña María Dolores Rivero Hernández. Personaje popular más conocida como Lolita Pluma, habitual y colorista figura del Parque de Santa Catalina en Las Palmas de Gran Canaria, donde se le recuerda con una escultura rodeada de gatos, sus eternos compañeros, de igual manera que pervive para siempre en el cancionero popular de la isla.
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BIBLIOGRAFIA.


González Fernández, E. Simón Lorda, D. Narrativas acerca del “Caballero de París”: de emigrante gallego a loco caballero de la Habana. En: Martínez Perez, J. et al. (Coord.), La gestión de la locura: conocimiento, prácticas y escenarios (España, siglos XIX-XX), Cuenca, Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, p. 405-430 [Actas de las V Jornadas de Historia de la Psiquiatría de la AEN. Albacete. 22-23-octubre-2004]


Calzadilla Fierro, L. Yo soy el caballero de París. Diputación de Badajoz, 2002.









Figuras que desaparecen. El Marquesito. Caras y Caretas. 17 enero 1900: 35.


La reaparición del marquesito. Caras y Caretas. 16 febrero 1901: 26.








Luis Calvo. Tipos Sevillanos. Don Julio. ABC (Sevilla), 14 noviembre 1929: 4-5.



Roselli, Humberto. Historia de la psiquiatría en Colombia, tomo I (de II). Ed. Horizontes. Bogotá, 1968.










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6 comentarios:

Xelaxel dijo...

waw siempre me impactan tus entradas, quiero compartir contigo unas fotos que seguramente serán de tu interés y un tema que también podría ser polémico, el de reos con problemas mentales, te dejo el enlace donde vi las fotos que son actuales, te deseo un excelente día y felicidades por el blog!
http://fotos.eluniversal.com.mx/coleccion/muestra_fotogaleria.html?idgal=12513

Moncho dijo...

Gracias por las fotos y comentarios. Hoy me ha gustado especialmentge porque has traído a colación a un personaje emblemático en La Habana, con un mausóleo en La Habana Vieja, se trata de EL CABALLERO DE PARÍS, hombre que goza de gran cariño y recuerdo, y para mí es una gran satisfacción poder decir que nació en un pueblo de mi capital. Me gustaría saber más cosas de él. Gracias y Saludos.

Oscar Martínez Azumendi dijo...

Gracias Xelaxel.

Muy interesantes las imágenes que nos señalas. Nos confrontan con una terrible realidad, la de la asistencia en condiciones adecuadas a ese gran número de personas aquejadas de una enfermedad mental y que por diferentes motivos acaban en la cárcel.

Ya hace un tiempo dediqué una entrada a ese tema: http://www.psiquifotos.com/2009/05/69-locos-y-asesinos.html

Oscar Martínez Azumendi dijo...

Hola Moncho.

Pues aparte de la bibliografía que cito al final de la entrada que puedes intentar conseguir, si buscas en la red estate seguro que encontrarás mucha información sobre él. Le "conocí" en un fantástico viaje que tuve la oportunidad de realizar a Cuba hace unos años, y por supuesto no perdí la oportunidad de fotografiarme también junto a él. ¡Decían que si le acariciabas la barba, te daba buena suerte!

JAIRO ROJAS ROJAS dijo...

Saludos desde Mérida, Venezuela : )

Oscar Martínez Azumendi dijo...

Hola Jairo.
Saludos recibidos y devueltos con especial afecto!!!!!